La decisión de la UEFA de modificar la sede de la final de la Champions League causó malestar en Rusia. San Petersburgo fue dada de bajar para recibir la gran definición de la competencia europea siendo reemplazada por el Stade de France y el Kremlin ya omitió sus primeras declaraciones ante esta noticia fresca del fútbol mundial.
«Es una vergüenza que se haya tomado tal decisión. San Petersburgo podría haber proporcionado las condiciones ideales para celebrar un festival de fútbol de este tipo», declaró el portavoz presidencial ruso, Dmitry Peskov en textuales tomados por la Agencia AFP.
El estallido del enfrentamiento bélico entre Rusia y Ucrania provocó este cambio de sede para la final del 28 de mayo y los rusos se enfurecieron ante esta determinación.