En nuestras cabezas, Kazán era sólo una sede de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018. Nada más que eso. Pero la agonía futbolística nos llevó a una desesperada clasificación a los octavos de final. Tanto especulación quedó lejana y ahora se nos viene la difícil Francia.
Doce horas en tren y un poco más de 800 kilómetros separan a esta pintoresca ciudad de más de mil años de Moscú. Es la capital de la República de Tartaristán, una tierra llena de guerras, influencia en la antigua Unión Soviética y dos idiomas: el ruso y el tártaro. Musulmanes y cristianos conviven sin ningún conflicto. Respetan las orientaciones religiosas con sus templos esparcidos por las arterias de la ciudad.
Los argentinos se encontrarán con un lugar que invita a caminar y recorrer la historia viva que ofrece las calles de este hermoso territorio en el centro de Rusia. La confluencia de los ríos Volga y Kazanka muestra los dos estadios de la ciudad que los utiliza un mismo equipo: Rubin Kazán. El viejo escenario (con capacidad para aproximadamente 30 mil espectadores) se observa a orillas del Volga y enfrente del emblemático Kremlin en el medio del centro turístico mientras que el Kazán Arena (45 mil localidades), construído en 2012, usado por el conjunto local y cancha elegida para Francia vs Argentina, se asoma a lo lejos con su color verde y su magestuoso tamaño ante la brisa del Kazanka .
El recorrido por el Kremlim es un atractivo obligado. La mezquita Qol Sarif atrapa con su imponente y colorida estructura de color celeste que obliga a desenfundar las cámaras fotográficas al igual que la torre inclinada Siuyumbiké distinta a la de Pisa. La fortaleza de Kazán en la intersección de los dos ríos y le da paso a una costanera llena de vida con paseos familiares, un poco de fútbol y tiempo de amistades. Se vive bien. Sin gritos. Al menos hasta que lleguen los argentinos. La peatonal es como cualquier otra pero el clima ayuda a pasar un tiempo más llevadero. Larga y llena de bares que seguramente será colmada por los nuestros. Las distancias son más cortas y las caminatas son más llevaderas que en Moscú. Sólo tiene una línea de metro que te alivia para cruzar el puente que divide a los dos ríos.
Por ahora hay pocos hinchas albicelestes en Kazán aunque en los dos días restantes para el partido frente a Francia se esperan muchos más con historias para contar ante la aventura de llegar a una ciudad impensada para los argentinos y con pocos pasajes disponibles. Será una sede para sufrir e ilusionarse al mismo tiempo. Será un partido complicado ante los franceses pero no imposible .
