Las tapas de los diarios más importantes de Europa hablan del retorno de la Guerra Fría pero en este caso entre Rusia e Inglaterra por la muerte del ex espía Sergei Skripal y su hija. Sin llegar a un acuerdo entre ambos países, la primera ministra, Theresa May, habló de tomar una serie de medidas contra el país bicontinental y una de ellas era sacar al seleccionado nacional de la próxima Copa del Mundo que comenzará en poco más de 90 días.
Los rumores que el seleccionado inglés no sería parte de la máxima competencia del fútbol trascendieron todo tipo de fronteras. Así como los fanáticos confesaron que irán igual, la decisión del cuerpo técnico y del equipo todavía no está tomada. El periódico Express del Reino Unido destacó que el entrenador, Gareth Southgate, tendrá una reunión con funcionarios del gobierno para decidir si viajan o no al Mundial.
Quienes expresaron que no estarán presentes en Rusia 2018 fueron May y su comitiva. Tampoco asistirá la familia real por temor a cualquier tipo de ataque. Mientras tanto fue la FA (la Asociación de Fútbol) quien disparó que la entidad «continuará trabajando en estrecha colaboración con el Gobierno del Reino Unido y las autoridades pertinentes con respecto a nuestra participación en la Copa Mundial de la FIFA de este verano y en la eliminatoria para la Copa Mundial Femenina de junio»
Para que estén las condiciones dadas, la FA solicitó que haya garantías en seguridad para hinchas y miembros de la delegación de fútbol. Europa otra vez está en el centro de discusiones políticas que ni siquiera el final de las guerras pudieron llevar paz. Otra vez la palabra boicot, como en los Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú y 1984 en Los Ángeles, aparecieron en el viejo continente. Y esta vez la decisión de ir a Rusia la tiene Southgate y todo el gobierno de Inglaterra.