El estrepitoso fracaso de los Wallabies en el Mundial de Rugby, celebrado en Francia, que quedó afuera en fase de grupos por primera vez en su historia se cargó al entrenador Eddie Jones de 63 años que había firmado en enero de este año pero solo pudo sostenerse diez meses en el cargo tras varios inconvenientes. Los Wallabies y varias dudas con respecto a su futuro más inmediato.
El Mundial fue un suplicio
Australia llegaba con buenas expectativas a la máxima cita de la ovalada. La espera para poder lograr la tercera Copa del Mundo de su historia (1991 y 1999) acabó en tierras francesas de la peor manera. En el debut venció a Georgia por 35-13 en Saint-Denis. Pero luego una derrota ante una durísima Fiji en Saint-Ettiene por 22-15 empezó a entorpecer las chances y una verdadera paliza algo inesperada de Gales por 40-6 en el Parque Olímpico de Lyon lo dejaba al borde del KO por primera vez en su historia y el triunfo ante Portugal por 34-14 no le bastó para clasificar.
Varios problemas en la previa
El técnico no estuvo exento a cuestiones extra deportivas ya que su nombre se filtró para un posible cargo como entrenador de Japón en Septiembre, estando a cargo del seleccionado australiano, aunque de ninguna de las partes terminaron de aclarar la situación lo que generó varios corto circuitos internos entre la Federación y el coach. De esta forma en la jornada se puso fin a una relación que duró apenas diez meses.