Tres sin ganar al hilo y sólo un triunfo en los últimos cinco partidos dejaron a José Mourinho fuera de la conducción técnica. Daniel de Rossi asumió el cargo en una semana candente y los Giallorossi recuperaron la alegría con un triunfo por 2 a 1 sobre los Mastines.
Roma ganó bien, fue contundente, acertó las que gestó y liquidó el asunto antes de la media hora del primer tiempo. Dentro de lo positivo del triunfo, la realidad también marcó que se le ganó a un Hellas Verona que sigue en puestos de descenso en Serie A.
El 1 a 0 llegó gracias a una jugada colectiva de mucho nivel y con un destello formidable de Stephan El Shaarawy. El delantero recibió un pase filtrado de Leandro Paredes, pisó el área grande, se sacó la marca de cuatro rivales y tocó para la solitaria entrada de Romelu Lukaku que, cara a cara con Lorenzo Montipò, no perdonó.
Rápidamente, los dirigidos por De Rossi estiraron la ventaja. Un centro de Lukaku desde la derecha encontró a El Shaarawy molestando a Jackson Tchatchoua. El belga falló en el despeje y le quedó servida a Lorenzo Pellegrini que sin oponentes a la vista sacudió con comodidad al fondo de la red.
Los de Marco Baroni pusieron algo de condimento a la noche italiana porque descontaron a falta de un cuarto de hora para el cierre con un verdadero golazo. Michael Folorunsho sacó un misíl a 30 metros del arco de Rui Patricio que le puso las manos pero el pelotazo le quemó los guantes, le venció los dedos, y besó sus redes.
Hellas Verona llegó al décimo partido como visitante sin victorias. De hecho, los Mastines apenas sacaron cinco puntos de treinta en esa condición. Y de ello se aprovechó Roma que, en el inicio de la era Daniel de Rossi se impuso por 2 a 1 para recuperar la sonrisa y enderezar el rumbo en Serie A.
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