La Loba de Mourinho marca el pulso de la final de la Europa League, y un golazo de Paulo Dybala le permitió marchar al descanso en ventaja.
Roma fue un equipo intenso, concentrado, que no dejó jugar al rival pero sí encontró espacios para hacerlo. Y tuvo las mejores situaciones, empezando por la llegada frontal de Spinazzola y su no óptimo remate que Bono desactivó con esfuerzo.
Seilla intentó presionar sobre una Roma concentrada, fresca, despierta. Así hizo el gol, a diez del descanso, con Cristante presionando en el mediocampo, recuperando la pelota y favoreciendo un excelente pase entre línea de Mancini.
Paulo Dybala recibió en el ingreso al área y sacó el rápido zurdazo cruzado que dejó sin chances al golero marroquí de Sevilla.
Golazo del argentino, a quien Mourinho había puesto en duda desde el discurso, más no desde la práctica.
Sevilla no estuvo nunca cómodo, pero de todas formas no lo empató de casualidad: Rakitic culminó la mejor jugada del equipo en la etapa inicial con el zurdazo que explotó contra el poste de Rui Patricio.
Gana Roma y está bien, pero se viene un complemento que promete ser apasionante.