Horas como semanas agitadas viene viviendo el Rey de Copas. Entre la pésima campaña, los innumerables problemas económicos y un vacío de poder político alarmante es que el viernes se vivió una asamblea que terminó con graves incidentes afuera y dictó la suspensión del partido que debía disputar mañana en el Ricardo Bochini ante Atlético Tucumán.
Decir que el problema de Independiente es futbolístico es faltar o no entender que hay pocos eslabones de la cadena que funcionan como debería. Los enormes pasivos. Las sucesivas malas campañas. El desfiladero de técnicos de todo estilo y formas. Jugadores que pasan sin pena ni gloria. Otros que llegan con la camiseta tatuada y no dan la talla todavía. La imposibilidad de manifestarse en el estadio y como colorolario que a un mandato presidencial ya caduco, este se encierra en si mismo para determinar que no están dadas las condiciones para el sufragio. A la enorme tensión que se vivió el último partido ante Rosario Central con incidentes afuera es que en la jornada de un viernes dónde el país tuvo al dólar por las nubes se sumó la asamblea en el club en la sede ubicada en la Avenida Mitre. No sé permitió el ingreso de nadie y ni de la televisión. Claro que la atmósfera ya estaba caliente y la presencia de los popes, algo que no pasa en el estadio, enfureció a muchos.

Lo que suscitó luego fueron escenas de terror y caos absoluto en las inmediaciones de la sede roja. La policía logró hacer un cordón para que Hugo Moyano pueda salir y ahí la gente autoconvocada fue a mostrar su descontento. Piedras y cuánto objeto para arrojar contra las balas de goma de los uniformados. La situación se desmadró y costó retomar el control de la zona por parte de los policías. Claro que mañana el equipo que dirige Claudio Graf debía recibir la visita de Atlético Tucumán que lo dirige acaso el gran baluarte del último título local, Lucas Pusineri. APreViDe dictó la suspensión del partido por pedido de la dirigencia del Rojo. Ahí fue que se barajaron varias opciones. Jugar en otra cancha o hacerlo en el Libertadores pero claro que sin público. Los tucumanos pusieron el grito en el cielo con esto y pidieron mover la sede del match pero hasta las últimas horas se mantiene la suspensión del partido.
El tiempo dirá cómo se resuelve esta situación. Cuando se juegue el partido pero lo que queda claro es que la gente busca un horizonte. Quiere saber que el club tenga la opción de elegir a sus autoridades. El Diablo busca paz…