Esta semana River pondrá nuevamente la cabeza en la Copa Libertadores en donde tendrá que depositar mucha concentración a lo largo del año. Es la gran apuesta del Millonario para este 2018. El jueves recibirá a Independiente Santa Fe, sin necesidades, pero con la obligación de dejar los tres puntos en su casa.
Todo cambió. Ahora puede pensar tranquilo. El espejo que guía a la banda por la carretera muestra un buen panorama hacia adelante. En esta ruta se fueron saldando varios “pagarés” de Gallardo. La final con Boca le ensanchó la espalda y reavivó el ciclo del Muñeco, ese que muchos le quisieron poner punto final a principios del semestre. Ganó en Paraná. Triunfó en Varela. El DT generó su propio libre deuda.
La mentalidad es otra. La jerarquía del plantel empezó a pesar y la confianza aumentó. El oso Pratto mojó, El pity volvió con todo y le resolvió todos los problemas al Millo. Ponzio, Enzo Pérez y Nacho Fernández tomaron las riendas del medio, y le dieron estabilidad al equipo. Pinola y Maidana mejoraron. Se pudo poner un cable a tierra en la defensa.
Cerca de la Sudamericana, con el nivel de algunos futbolistas en alza y con el brillo de la Supercopa Argentina exhibida en las vitrinas de Núñez, el coach puede iluminar el camino de este River para el resto de la temporada. Suena bien. El único cambio que deberá hacer es su estrategia. Tiene que engañar a sus rivales, sin embargo, esta vez será de manera diferente, ganando de acá en más.