El Millonario fue el único equipo de la Superliga que se negó rotundamente a jugar el fin de semana pasado. De hecho el club mantuvo sus puertas cerradas y, en un acto circense, se labró un acta en las puertas de Figueroa Alcorta donde los árbitros expresaban que no podían ingresar para llevar adelante el compromiso entre los de Núñez y Atlético Tucumán.
El amarillismo le pegó duro a River Plate en los últimos días. Mientras los jugadores reclamaban parar con el fútbol y no disputar la fecha inicial de la Copa de la Superliga, la orden de Agremiados era distinta. La pelota empezó rodando en La Plata con Julio César Falcioni, DT de Banfield, y Diego Armando Maradona, coach de Gimasia, ambos agentes de riesgo por sus historiales clínicos.
El martes al mediodía, desde la Asociación del Fútbol Argentino, se determinó que el fútbol entrase en un parate hasta, por lo menos, el 31 de marzo. Copa América y Eurocopa quedaron totalmente suspendidas en decisiones que llegaron desde Paraguay y Suiza, respectivamente. No obstante, el alma del Millonario seguía dolida porque las sanciones a no presentarse el sábado continuaban en boca de todos.
Hace instantes, el presidente de River Plate, expresó en su cuenta de Twitter: «Cualquier medida ante una pandemia parecerá exagerada. Cualquier medida tomada después parecerá insuficiente». El mandamás defendió la medida que tomaron los máximos exponentes del club. Y de paso, aprovechó no sólo para concientizar a todos en la prevención del Coronavirus sino también en dejar un claro mensaje hacia aquellos que los tildaban de «cortarse solos».