Se cumplen 18 años de la consagración de River en el Clausura 2002. Un 12 de mayo de 2002, el equipo de Ramón Díaz goleaba como local por 5-1 a Argentinos Juniors y conseguía su estrella local número 33 una fecha antes del final del campeonato.
Un 12 de mayo del 2002, River oficiaba de local ante Argentinos Juniors en el marco de la 18° jornada del Clausura de aquel entonces con la intención de conseguir una victoria que le permita consagrarse como el mejor del certamen, sin depender de resultados ajenos.
El equipo dirigido por Ramón Díaz llegaba a este encuentro habiendo realizado una gran campaña, habiendo ganado 11 de sus 17 juegos previos y solamente cayendo en 2. Además, el equipo Millonario contaba con figuras del calibre de Celso Ayala, Esteban Cambiasso, Eduardo Coudet, Ariel Ortega y la juventud más que prometedora de Andres D’Alessandro y Fernando Cavenaghi.
En busca de la corona, los 11 que representaron al dueño de casa fueron: Germán Lux (reemplazando al suspendido Angel Comizzo); Ariel Garcé, Celso Ayala, Ricardo Rojas; Eduardo Coudet, Cristian Ledesma, Esteban Cambiasso, Víctor Zapata; Andrés D’Alessandro; Alejandro Domínguez y Fernando Cavenaghi.
Comenzada la historia con arbitraje de Horacio Elizondo, la visita sería la que sorprenda y dé el primer golpe ya que, a los 12 minutos, Leonardo Pisculichi pondría en ventaja a los de La Paternal tras aprovechar un débil rebote de Lux, empujando la pelota a la red y señalando el 0-1.
Sin embargo, el Millonario reaccionaría a los pocos minutos, consiguiendo el empate sobre los 21 con un zurdazo de Cambiasso. Y a los 33, el Chori Dominguez sería el autor del segundo con un sensacional remate a la salida de un córner, decretando el 2-1 con el que River conseguía su objetivo.
A partir de entonces, llegaría el momento del show del goleador, Cavenaghi. El Torito señalaría tres tantos para acumular un total de 15 y quedarse con el galardón en el torneo como el máximo artillero. El primero, a los 38, empujando un centro desde la derecha. El segundo, a los 45, con la misma fórmula. El tercero y último, a los 14 de la complementaria, repitiendo como los anteriores, encontrándose sólo en el área y definiendo a la red.
Fue una tarde perfecta para los muchachos de Ramón. River goleó por cinco tantos a uno, le sacó cuatro de ventaja a su escolta, Gimnasia de La Plata, con solamente 3 por disputar, coronándose como el mejor del Clausura 2002 y bordando su estrella local número 33.