Perdió la final de la Supercopa de España el domingo pasado y 96 horas más tarde quedaba fuera de competencia en la Copa del Rey. Con más dudas que certezas, el Merengue sacó a relucir su potencial en la noche de Castellón y evitó otro golpe para derrotar por 3 a 2 al Submarino Amarillo.
Villarreal lo hacía otra vez pero con doce días de diferencia. Así como le ganó en el Estadio de la Cerámica el pasado 7 de enero, también lo repetía este jueves 19. No obstante, los de Quique Setién dejaron con vida al Real Madrid y la Casa Blanca no perdonó.
A los 3 minutos del primer tiempo ya ganaba el Submarino Amarillo con un gol prácticamente de lateral. Tras el saque de banda, recibió Gerard Moreno y tocó para Etienne Capoue que le rompió el arco a Thibaut Courtois.
Más allá de alguna reacción visitante y del empate que se perdió Federico Valverde, el dueño de casa tampoco le hacía simple el trabajo a punto tal de ampliar la ventaja antes del entretiempo y aprovechando un ataque tan rápido como vertical.
Un pelotazo largo cayó en los pies de Samuel Chukwueze que aceleró y, para no llegar sin aire, descargó con Yeremy Pino que combinó con Gerard Moreno que esperó a encontrar el espacio. Cuando vio el hueco asistió al nigeriano que quedó cara a cara y batió la resistencia del guardameta belga.
El descuento del Merengue antes del cuarto de hora de la segunda parte le puso algo de suspenso a esta llave de Copa del Rey. Iban 12 de la etapa decisiva cuando Capoue perdió una pelota ante Eduardo Camavinga. Entre Karim Benzema y Valverde tocaron la pelota para luego asistir a Vinicius que frente a la cueva remató con cara interna del botín derecho para vencer a Filip Jorgensen.
Los miedos se apoderaron de un Submarino Amarillo que, al rato ya no ganaba sino que empataba en la noche de Castellón porque Dani Ceballos pinchó un centro a la puerta del área chica, Benzema conectó de cabeza y a pesar del rebote del arquero sueco, apareció Eder Militao para colocar el 2 a 2.
Ya con el pecho inflado y recordando cómo se jugaba al fútbol, el Merengue fue por todo y lo consiguió cerca del cierre. A cinco para el epílogo, y acertando con los cambios de Carlo Ancelotti, Marco Asensio no dio por perdida una pelota, descargó hacia atrás y Dani Ceballos desde la medialuna torció la historia.
Villarreal creía que tenía asegurada una nueva victoria ante el campeón reinante de España. Una vez más el fútbol dejó en claro que dejar con vida al Real Madrid siempre ha sido un arma de doble filo. Y los de la capital lo demostraron remontando un 0-2 para ganar 3 a 2 y meterse en cuartos de final de Copa del Rey.