RB LEIPZIG 1- PADERBORN 1: UN PUNTO «BRUTAL»

Por la fecha número 30 de la Bundesliga, en el Red Bull Arena (el que pertenece al elenco de Leipzig) se disputó un interesante partido entre el tercero en discordia del campeonato y el último del mismo. El local parecía llevarse la victoria, pero en tiempo suplementario, el Paderborn se quedó con un punto valiosísimo pensando en la permanencia.

Continúa el fútbol en Alemania. Las gradas aún aguardan por el regreso del público, pero el balón rueda con ganas en el verde césped del territorio alemán.

En la previa del encuentro, todo parecía claro. El Leipzig, por volumen de juego y cantidad de puntos, se perfiló durante todo el torneo como el tercer mejor equipo de la Bundesliga. Siempre distanciado por muchos puntos de los «bávaros» de Múnich, y del muro amarillo de Dortmund, pero siempre a la espera de una caída en el nivel de los más grandes, para intentar aprovechar las oportunidades. Por su parte, el Paderborn pelea palmo a palmo el lugar de los descensos con Werder Bremen (a quién enfrenta en la siguiente fecha en condición de local), el Fortuna Düsseldorf y el Mainz. Se encuentra en el último puesto, a cuatro fechas del final.

Los primeros veinte minutos del encuentro mostraron toda la agresividad del frente de ataque por parte del local. Con un Timo Werner como comandante del sector ofensivo, el Leipzig se dedicó a incomodar a la defensa rival a base de grandes jugadas colectivas, con una disposición totalmente vertical una vez recuperado el balón.

Con desbordes y enganches hacia adentro, Werner mostraba su potencial generando el susto de varios corazones azules, al exigir al portero Zingerle, que respondía de forma magistral.

En una jugada dinámica y al mejor estilo Bundesliga, Nkunku habilitó al recién mencionado Werner, que jugó de memoria el balón hacia el centro del área, donde Schick sólo tuvo que empujarla mediante un zurdazo suave y determinante. A los 27 minutos, el local se imponía por la mínima.

El final del primer tiempo no cambió el trámite del juego: el dominio de los «toros rojos» era total en todos los aspectos del juego. Con apenas un puñado de llegadas (en forma de remates aislados), el Paderborn parecía estar sentenciado a ser derrotado una vez más. Pero llegaría una señal de esperanza: a los 43 minutos, el central francés Dayot Upamecano se hizo expulsar de una manera totalmente infantil, al contraer las segunda amarilla cometiendo una falta totalmente innecesaria en la mitad de la cancha. El Leipzig se veía obligado a disputar la segunda parte con un jugador menos.

El complemento mostró a un Paderborn más incisivo desde un principio: con dos llegadas claras en diez minutos, ya había generado mucho más que en los primeros cuarenta y cinco. Los locales parecían estar en estado de shock luego de la expulsión.

El tiempo pasaba, los ataques del visitante no lograban concretarse y los contra-ataques de los dirigidos técnicamente por Nagelsmann eran cada vez más imponentes. Los «horrores» defensivos de los vestidos de azul, eran sofocados por la mala puntería de los delanteros de Leipzig y la gran tarde que tuvo el portero visitante.

En un bache del local sobre el final, Christopher Antwi-Adjei tuvo dos situaciones inmejorables de conseguir el tan ansiado empate, pero la suerte no estuvo de su lado esta vez. Avisaba el Paderborn, que comenzaba a exponer las falencias en el sector defensivo del elenco rival.

Cuando se apagaba la tarde alemana, ocurrió el milagro. Córner a los 91 minutos de encuentro, de cuatro minutos adicionales. El balón sufrió una suerte de carambola en el área chica, hasta caer en los pies de Marlon Ritter, quien se encontraba a la espera de un incipiente rebote de cara a la portería. Ritter desembolsó un remate potente pero impreciso, que parecía controlable para Gulácsi. Pero el portero, con una visión obstruida por su misma defensa, otorgó un rebote que el central Strohdiek captó con su pierna derecha, enviando el esférico al fondo de la red, desatando la locura y el desahogo de todos los simpatizantes del denominado «Brutal de Alemania».

Inmediatamente el fútbol le dio una señal más al visitante para demostrarle que sigue vivo en la lucha por la permanencia. En la jugada consecutiva al empate, Amadou Haidara se comió un gol literalmente inerrable en el área chica. Enfrente del arco, cómodo y sin marca, estuvo cerca de sacar el balón del imponente estadio de Leipzig: los «toros rojos» pudieron haberse llevado la victoria insólitamente.

Fue final 1-1. En un partido dinámico y por momentos de buen juego, se repartieron un punto cada uno de cara las últimas cuatro fechas de campeonato.