Atrás quedó el brindis de fin de año con un sabor extraño en el paladar del racinguista moderno. Clasificado a la Copa Sudamericana por la ventana, sin Libertadores, y con una serie de amistosos de pretemporada que dejaron mucho que desear, el 2022 parecía que sería cuesta arriba para Fernando Gago, su cuerpo técnico, y el mundo de la Academia. Nada de ello sucedió y todo se encaminó a un presente formidable.
El debut en la elite de Argentina fue con un empate sin goles frente a Gimnasia La Plata. Después vino una igualdad contra Defensa y Justicia. No había un buen feeling entre la gente de Racing y el entrenador. Restaba un golpe de timón, algo que pudiese enderezar el rumbo o poner fin a un vínculo. Sí, hasta incluso algunos osaban a nombrarle reemplazante a «Pintita».
Frente a River, en el primer tiempo, parecía un ciclo concluído para Gago. El 0-2 con el que marcharon a camarines olía a pronta despedida hasta que el equipo reaccionó, lo empató en el Monumental, sostuvo el invicto, y de ahí en adelante hilvanó la mejor racha de triunfos consecutivos en la era profesional para la entidad de Avellaneda.
Entre torneo local y Sudamericana, la Academia cosechó diez victorias en fila, arrasó con los rivales para ubicarse primero en la tabla de posiciones, y de yapa se metió en playoffs para pelear por un nuevo título. Algo parecido a lo sucedido en el primer semestre de 2021 con Juan Antonio Pizzi como entrenador pero, alevosamente distinto.
Racing no sólo se aseguró la chance de continuar compitiendo en la Copa de la Liga para alzar el trofeo sino que además, el 0 a 0 con Newell´s lo dejó muy cerca de asegurarse el primer puesto de su zona. Gago no pudo estirar la racha ganadora pero sí conservó el invicto de este 2022. Se viene un compromiso por competencia internacional, luego Banfield, y un calendario súper apretado en mayo. Lo positivo es que atrás quedó la tempestad y ahora disfruta de un verano hermoso en pleno otoño argentino.