La Academia muestra partido a partido cosas interesantes en el juego. Si bien viene de dos empates seguidos, entre torneo y copa, lo más importante es que se mantiene a tiro en los dos frentes. En el ámbito local está quinto con 36 unidades, peleando cabeza a cabeza con el Rojo para meterse en la Libertadores 2019 y en la edición actual lidera el Grupo E con 4 puntos. Un presente para soñar, aplaudir y disfrutar dentro de la familia racinguista.
“No me olvido ese día que una vieja chiflada decía”, ese grito resuena en nuestros oídos. Para los que crecimos en los 90’ quedaron grabadas a fuego esas imágenes. Crisis. Lucha. Plegarias. Mucha fidelidad. Ahora la escena mutó, vas a la cancha entusiasmado, el viaje hacia el Cilindro es más corto. No ves la hora de llegar.
El Chacho te abrió otro panorama. Racing vive un momento único desde la vuelta a la democracia en el club. Siempre tratando de estar en los primeros planos y potenciado desde el 2014 con la gestión de Cocca, artífice de otra estrella. Tres Copas Libertadores jugadas en cuatro años, una participación en la Sudamericana. Interesante hoja de ruta.
La idea de Coudet va tomando impulso. Diría que es una realidad. El equipo que fue a jugar a Chile, mostró ímpetu y no fue a defenderse. Este plantel ya presentó credenciales. Nadie puede sacarse de la mente aquella noche ante Cruzeiro. Una medida para evaluar el nivel de la Acadé. En otra época, ese match, tal vez, lo hubiese perdido.
Que el sueño de la Libertadores no le saqué los pies de la tierra. El domingo tendrá una nueva batalla, recibe a River. El objetivo está ahí. Seguir de copas el año que viene. Se topan Coudet y Gallardo, dos paradigmas que demuestran frescura y resultados en esta nueva camada de entrenadores del fútbol argentino. Sin Centurión, pero con la gente. Pase lo que pase, Racing sigue al acecho. El saldo siempre es positivo.