Quimsa volvió a gritar campeón. El conjunto santiagueño, vigente dueño del título de la Liga Nacional, superó a Gimnasia de Comodoro Rivadavia en San Salvador de Jujuy por 86-71 y se adjudicó la Supercopa. Juan Ignacio Brussino fue el mejor del conjunto de Leandro Ramella, aportando 26 puntos y siendo vital para una nueva consagración de los suyos.
Quimsa y Gimnasia de Comodoro Rivadavia se daban cita en San Salvador de Jujuy para definir al Supercampeón del año. La Fusión, ganador de la Liga Nacional, se medía ante el Verde, ganador del Super 4, en un partido único que consagraría al ganador como el mejor de los campeones.
Iniciado el pleito, y como suele suceder en los encuentros de esta magnitud y con dos de los mejores conjuntos de la élite argentina, la primera mitad se desarrollaría de manera pareja y cerrada. Los de la Fusión tomaron la iniciativa guiados por Juan Ignacio Brussino (26 puntos), bien acompañado por Eduardo Vasirani (13) y Tayavek Gallisi (11) pero enfrente estaba un rival que no daría el brazo a torcer fácilmente, teniendo a Gerard De Vaughn (23) como protagonista lastimando continuamente bajo el aro, provocando que los equipos marchen al entretiempo con reñido marcador de 38-35.
A la vuelta de los vestuarios se vería lo mejor del conjunto de Leandro Ramella. Quimsa empezó a mostrar su poderío ofensivo y a sacar una ventaja que sería cada vez más inalcanzable para Gimnasia, tornándose de doble dígito y acercándose cada vez más a una nueva consagración.
Ya en el último periodo en cuestión, la Fusión utilizó su diferencia junto al consumo de los segundos para sostenerse al frente y no permitirle a Gimnasia ilusionarse con una remontada. Finalmente, el marcador terminaría en 86-71 y los de Santiago del Estero se adjudicaron el trofeo por segunda vez en su historia, habiéndolo hecho anteriormente en 2021 y alcanzando la línea de San Lorenzo en lo más alto del palmarés de este certamen.