Por: Marcelo Faró | @marce_faro
Juan Brussino, base y uno de los referentes del líder de la Liga Nacional, está pasando esta cuarentena con su mujer y su hijo en Santiago del Estero. Desde allí, conversó con este medio acerca de lo que fue esta temporada, tanto en lo grupal como en lo personal.
Está radicado desde hace tres años y medio en la capital santiagueña; su esposa es lugareña y su hijo nació allí, eso influyó en la decisión de quedarse esperando a que haya una solución. “Me adapté muy bien a la ciudad y soy muy agradecido a su gente”, reconoce.
Vermouth Deportivo: -¿Qué trabajos físicos y de equipo han hecho durante este largo receso obligado?
Juan Brussino: –Todas las semanas, nuestro preparador físico nos manda trabajos de estiramiento, musculación o aeróbicos; siempre adaptados al espacio y los elementos que tiene cada jugador en su casa. Fue muy importante poder individualizarlos, pero además hemos hecho charlas grupales para saber cómo estamos cada uno de los integrantes del plantel.
V.D.: -¿Hay ansiedad por saber cómo sigue la Liga?
J.B.: –Estamos a la espera de noticias o alguna confirmación que nos haga ver más claro el panorama. El diálogo es constante con los dirigentes. Ellos están todos analizando los pros y los contras para la Liga y para cada uno de los clubes. La salud está primero, así que trataremos de que no nos gane la ansiedad, sabiendo que la decisión que se tome será la mejor para todos.
V.D.: -Venían teniendo una gran temporada. ¿A qué se debió?
J.B.: –Hicimos un trabajo muy bueno desde el inicio de la pretemporada. Siempre nos entregamos al máximo y rápidamente adaptamos a los extranjeros, que eran debutantes en la Liga. El cuerpo técnico vio las virtudes y defectos de cada uno y nos acopló como equipo de la mejor manera.
V.D.: -¿Los exigió físicamente competir al máximo en tres torneos?
J.B.: –Pelear siempre arriba demuestra que estuvimos muy bien preparados. Terminamos peleando palmo a palmo con San Lorenzo una semifinal internacional y liderando la Liga Nacional. Son objetivos que nos pusimos al principio de la temporada y los fuimos cumpliendo paso a paso. Como equipo, lo dimos todo. En ningún momento entramos a la cancha a ver qué pasa, siempre lo hicimos convencidos y eso fue el motor para jugar las tres competencias.
V.D.: -¿Acostumbraron a los hinchas a ser protagonistas de cada torneo?
J.B.: –Quimsa siempre arma equipos muy competitivos. El esfuerzo de (Gerardo) Montenegro y el resto de la dirigencia es grande. Siempre te brindan lo mejor a nivel viajes, entrenamientos, y estamos muy agradecidos de eso. Por nuestra parte, cuidamos la química de equipo y todo el trabajo de meses que ha hecho Sebastián (González). Él fue claro de entrada, nos dio un rol a cada uno para ocupar en la cancha y tuvimos picos de rendimiento y partidos muy buenos, como contra Franca en Brasil o ante Aguada en nuestra cancha. Por eso, el público se identificó con nosotros y nos acompaño siempre”.
V.D.: -¿Sentís que tuviste una evolución permanente en tu carrera?
J.B.: –Todos los años me propongo nuevas metas. En un momento, hice un ‘clic’ en mis hábitos y la forma de entrenarme. Incorporé la ayuda de un psicólogo deportivo y me fue muy útil para aceptar mis virtudes y defectos. Hoy, con 29 años, aprendí a manejarme con el equipo, con el entrenador y a trabajar individualmente. Hablamos con Sebastián al principio de la temporada y me dijo que veía en mí la posibilidad de convertirme en un líder dentro y fuera de la cancha. Ya dejé de ser el jugador que venía del banco a aportar energía y pasé a tomar esa gran responsabilidad. Tuve la suerte de que se da dentro de un gran plantel, con jugadores muy inteligentes que me lo hicieron muy fácil porque siempre tienen ganas de aportar y ayudar al equipo.
V.D.: -¿Cómo llevás adelante ese rol de liderazgo?
J.B.: –Mis objetivos pasaron a ser grupales. Me enfoco en hacer lo que haga falta para ganar partidos y no buscar mis números estadísticos. Obviamente, uno no quiere errar tiros o perder pelotas, pero a eso lo uso para entrenar más fuerte en pos de conseguir esos objetivos grupales. Trabajar en las cosas que puedo mejorar, para aportar y ser líder tanto a la hora de generar juego como de conseguir victorias.
V.D.: -¿A quién mirás en tu puesto o quién te genera admiración?
J.B.: –Tengo el placer de ser amigo personal y haber compartido muchos momentos con ‘Facu’ Campazzo. Lo admiro y valoro desde que éramos cadetes y jugábamos en contra. Su sacrificio lo ayudó a estar en donde llegó y cuida ese lugar sin olvidarse de sus orígenes y de sus amigos. Facundo demostró que con trabajo, dedicación, ética y mucha pasión, no importa ni la altura ni el físico, uno puede llegar hasta donde se proponga. La verdad me pone muy contento todo lo que logró.
V.D.: -¿Y en la Liga, cuál es el base más dominante?
J.B.: –Acá en Argentina, el que marca el camino, indiscutiblemente, hace unos años es el ‘Penka’ (Aguirre). Lideró a todos los equipos en los que jugó y consiguió cosas que se ha ganado por mérito propio y por las cuales ha trabajado. En lo personal, me gusta enfrentarme a esos jugadores y disfruto tratando de medirme con ellos. Eso está en el espíritu competitivo que tenemos todos.
V.D.: -¿Hablás seguido con tu hermano (Nicolás Brussino) para saber cómo están las cosas en España?
J.B.: –La tecnología nos acerca y nos mantenemos muy cercanos, en contacto casi diario. ‘Nico’ me dijo hace unos días que se había hecho los estudios para detectar el virus y le dieron negativo, así que estaba en condiciones de volver a entrenar de forma individual después de un mes y medio de confinamiento estricto. El club (Basket Zaragoza 2002) le acercó materiales para ejercitarse y no perder ritmo. Por lo que se dice, es probable que terminen el torneo y me dijo que estaba entusiasmado. Tiene muchas ganas de seguir porque venía haciendo una gran temporada.
V.D.: -¿El sueño de jugar juntos algún día, está presente?
J.B.: –Siempre queremos tener esa posibilidad de jugar juntos. Es uno de mis sueños el poder compartir una temporada o un equipo en el que podamos darnos ese gusto. Se extraña esa compañía y complicidad que teníamos jugando de chicos. Ojalá eso se dé, ya sea en algún equipo de Liga o aunque sea jugando un partido en Cañada de Gómez.
V.D.: -Y en lo inmediato, ¿cuáles son los objetivos para tu carrera?
J.B.: –En Quimsa estoy muy cómodo. Me tratan muy bien y cada año fui tomando mayores responsabilidades. Siempre di pasos hacia adelante. Este es uno de los clubes más importantes de la Liga, en cuanto a infraestructura y al nivel de sus dirigentes. Por supuesto que uno hace un trabajo de superación y tiene sueños de jugar en el exterior para medirse allí y ver si está a la altura; pero tiene que ser una oportunidad que convenga deportivamente y me traiga nuevos desafíos. Solo así lo pensaría, porque respeto y valoro mucho a Quimsa. Aquí peleo torneos internacionales y, después de luchar para llegar a un lugar como este, no voy a aceptar propuestas que no estén al mismo nivel de esta institución. En Santiago del Estero tuve grandes años, la gente me quiere mucho y estoy muy cómodo.