Maximiliano Maciel, el capitán de Quilmes, es uno de los pocos soldados que quedó de aquél descenso en la temporada 2018/2019, es por eso que charlamos con el pivot del Cervecero.
En ese sábado 25 de mayo del 2019 no apareció el milagro del cual Quilmes aguardaba para evitar el descenso. Esa noche, en el Once Unidos, Atenas fue superior, como en toda la serie, y condenó al Tricolor a descender por cuarta vez en su historia, tras vencerlo por 105-90 en el tercer punto de la serie.
Uno de los que se quedó a disputar la Liga Argentina fue el histórico capitán, Maximiliano Maciel. “La idea de quedarme en Quilmes fue que yo quería formar familia. Ya hacía un tiempito que lo buscábamos con mi mujer, pero por distintos tiempos y cosas no se daba. Así que tomé la decisión de decir: ‘Bueno, por este año me quedo en Mar del Plata para empezar a formar mi familia’. Y bueno, se dio justo que también pude arreglar en Quilmes y ya me quedé. Después, la verdad, no me quise mover más, si bien salió alguna que otra propuesta para jugar en algún que otro club, pero elegí quedarme acá”, confesó.
Tras un año del descenso de Quilmes a la Liga Argentina, a lo que Maciel analizó los pensamientos que tuvo en esa instancia: “La verdad que, en su primer momento cuando descendimos o cuando te vas acercando a esa situación de jugar el descenso, se te aparece un montón de preguntas. ‘¿Qué hiciste mal?, ¿Por qué me toca estar acá? o ¿Qué tendría que haber hecho para estar mejor?’. Hay un montón de cosas que se te vienen a la cabeza, sobre todo, cuando recién termina. Pero me parece que hay que tratar de sacar lo positivo ¿no? A ver, es muy difícil hacerlo en una situación como esta, pero me parece que el jugador tiene que tratar de sacar el lado positivo. O sea, buscar las respuestas a todas esas preguntas pero para que no te vuelva a ocurrir, para no cometer los mismos errores. Me parece que, por ahí, al jugador le cae mal, pero no de la misma manera que le puede caer a un hincha, que de seguro le debe molestar mucho más, le debe agarrar mucha bronca, mucho enojo y con toda la razón, puesto que su equipo pierde la categoría. Pero para el jugador, pasa medianamente similar, pero tiene que hacer borrón y cuenta nueva porque, a la temporada siguiente, tiene que seguir jugando en la categoría que le toque. Entonces, en su momento, por ahí, me pasaron muchas preguntas por la cabeza pero por otro lado. Como tenía que seguir jugando, llegó un momento que dije: ‘No, bueno, ya está. No tengo que pensar más’ en manera negativa, sino decir, ‘Bueno, ya está. Todo lo que me pasó malo o lo que haya visto malo que me pasó antes, no me tiene que volver a pasar’”.
“En Ferro era juvenil, recién arrancaba la carrera, y tenía que seguir jugando”, así recuerda Maxi aquella primera experiencia con el descenso en la temporada 03/04 cuando formaba parte de las inferiores del Verdolaga de Caballito, y reflexiona: “Por ahí, la diferencia con lo que me pasó con Quilmes es que, tal vez, en Ferro no podía hacerme las preguntas que me puedo hacer ahora o tratar de buscarle la solución, más que nada a los problemas que hay porque tenía cero experiencia”.

Pasaron 16 años de aquel episodio, y ahora, con más experiencia, Maciel siente que se va dando cuenta, más y mejor, de las cosas que van ocurriendo y, sobre todo, que va teniendo en cuenta de lo que puede a llegar a pasar. “En base a eso, cuando te toca ser no sólo el capitán sino también el jugador mayor del equipo, lo que más tenés que tratar de hacer es contener a los jugadores más jóvenes, no solamente si te toca jugar por el descenso sino también el equipo va mal en la temporada y demás. Siempre hay que tratar de dar un mensaje de tranquilidad y, por sobre todo, me parece que más allá de que te pueda pasar de descender o que te puedas salvar con los chicos jóvenes, de que no lo tomen como algo negativo. A ver, si te toca descender ¿Está mal? Y si, la verdad que sí, a nadie le gusta. Pero los chicos jóvenes lo tienen que pensar a futuro, sobre todo de que aún están comenzando con su carrera o todavía ni la comenzaron; tienen que estar muy duros y saber que después, con el tiempo, eso pasa y tratarán de ser lo mejor y más profesional posible”, concluye.
Con toda esta reflexión, nos dejó en claro que el apoyo en el aspecto psicológico es determinante en esos momentos, y profundiza: “Me parece que, en este tipo de momentos, lo más importante es el trabajo que hayas hecho, ¿no? Cuando vos llegas a la parte de PlayOffs, para ir para arriba o para abajo, me parece que es muy importante la base de trabajo que tengas hecha y, llegado el momento, por supuesto, estar más enfocado, más concentrado, prestar mucha más atención a los detalles, que es donde se termina de demostrar todo ese laburo que hiciste durante toda la temporada. Me parece que es una combinación, no es que llega el momento y decís: ‘Bueno, a ver ¿cómo hago ahora para ganar un partido?’, sino que, al trabajo que se ha hecho, decir: ‘Bueno, éstas son las cosas que podemos ir haciendo y las cosas que no’”.
La pregunta sobre de dónde sacan fuerzas los jugadores o dónde encuentran la contención para ese día y los días posteriores suele aparecer en el imaginario general, y el capitán del Tricolor nos responde esa duda: “Me parece que no hay ninguna duda que en la familia. Si bien, el día que toca descender, en este caso, se siente mal porque no es nada lindo y probablemente te dure algún que otro día más. Pero más que el día, me parece que la parte donde más se muestra el apoyo de tu familia y de quienes quieren que te vaya bien, es en el antes de todo eso de mayor tensión. Después de eso, después de que pasa, ya sea para bien o para mal, es que uno se relaja. Si hay alguien que lo dijo bien claro en una nota, hará hace un año o más, no recuerdo bien, fue Luis Scola. Un periodista le preguntó cuál era su sensación después de que había terminado un partido, y él lo dijo muy claro, era ‘una sensación de alivio’ que tenía. Por supuesto, estamos hablando de Luis Scola, y él lo dijo de esa manera y fue súper claro. Quizás yo, sin haberlo escuchado, diría ‘Uff, por suerte no voy a sufrir todo esto’ o ‘No voy a andar de loco ni nada por el estilo’. Pero creo que, más que nada, cuando a uno le pasa, sobre todo los días posteriores, es que ve eso de que no va estar sufriendo, no va a estar tenso ni, muchas veces inconscientemente, llevando esa tensión a su casa donde está la familia y le dan contención”.

En esta temporada, el ala pivot de 1,96 m. transitaba su octava en el equipo marplatense, tuvo su primera etapa entre el 2007 y 2009, y luego regresó en el TNA 2012/13 para continuar hasta la actualidad, con la salvedad de que fue cortado del equipo marplatense en 2016 y transitó un período de inactividad que duró hasta marzo de 2017, que retornó al club. Ante la incógnita sobre si le había costado jugar la máxima categoría, su respuesta fue negativa. “Yo creo que no, por ahí otro de afuera ve otra cosa, pero no”, contestó y agregó: “La verdad es que el torneo está bueno, la esencia del básquet es siempre la misma. El básquet en general está teniendo muchos cambios, sobre todo para mejorar la velocidad del juego, todo para que se juegue más rápido. Después, el básquet en sí es el mismo, así que creo que me acostumbré bastante bien”.
Como ya es de público conocimiento, a mediados de marzo se pararon todas nuestras competencias y hace poco más de un mes se dio por finalizada la Liga Argentina y el Torneo Federal, excepto la Liga Nacional de Básquet.“Me parece que estuvo bien” declaró Maximiliano respecto a la cancelación de las ligas de ascenso reflexionó sobre la Liga Nacional: “yo creo que lo van a tener que ver muy bien porque me parece que es muy riesgoso para los jugadores, para los clubes después de tener dos o tres meses a los jugadores parados, o tal vez más porque todavía no se sabe. Ponerlos a jugar PlayOffs, que se sabe que se juega intenso, es muy duro, son partidos muy seguidos. Me parece que, por ahí, podría llegar a ser contraproducente pensando en la temporada que sigue, ya sea tanto para los clubes como para los jugadores también. Porque, en caso de jugarse, ojalá no pase nada, pero ya arrancas una temporada con un jugador que no terminó prácticamente de ponerse bien, a largarse a jugar, y de ahí ya otra temporada más. Si un jugador se lastima, no solamente es un problema para jugador sino que para el club también”.
Además, también se refirió al actual Quilmes, sobre cómo estaban y a qué apuntaban: “Es un poco difícil decir para qué estábamos y qué objetivos teníamos porque, la verdad, es que tuvimos lesiones todo el año. En muy poquitos partidos pudimos estar con el equipo completo y, entonces, no nos permitió ni le permitió a Manu (Gelpi) volcar su idea completa en cuanto al juego. Así que creo yo que eso es algo que nos quedó pendiente a todos”.

No podía faltar saber cómo está transitando esta cuarentena que ya lleva más de 75 días, y Maxi contó que la lleva bastante bien. “Tratando de ponerle un poco de onda y hacerlo lo más llevadero posible”, confesó. Además se lo notó optimista y reflexivo: “Creo y espero que estemos bien y que, a medida que se pueda, vayamos retomando la vida normal, como sea que vaya a ser. Ya que me parece que hay cosas que van a cambiar y tendremos que adoptar nuevos hábitos”.
Tantos años en el club hizo que mucha gente lo tenga como un ídolo del Tricolor, de lo que Maciel se muestra agradecido pero trata de relativizarlo. “Lo re agradezco, porque me han hecho sentir partícipe y me dieron lugar en algo tan importante como su club. Pero yo no me siento ídolo del club ni creo que lo sea. Sí es cierto que mucha gente me demuestra mucho su aprecio y lo re agradezco”, expresó.
La experiencia para mantener el liderazgo en los momentos difíciles es algo que Maximiliano Maciel tuvo que forjar durante toda la temporada 2018/2019 para demostrar aquel 25 de mayo de 2019, así como también -junto a una decisión de vida- estuvo mostrando durante la 19/20. Con esta incertidumbre, sólo queda preguntarnos si este capitán tendrá cuerda para rato, pero el mismo se encargó de contestarnos, entre risas, que “cuando sepa que vaya a hacer, te cuento”.