El plantel de Quilmes no cobra el sueldo hace varios meses pero igualmente demostró su amor propio y armó una verdadera paliza con un 3 a 0 merecido ante San Lorenzo con dos goles de Rescaldani y uno de Orihuela. El Cuervo volvió a fallar en el campo de juego y aunque generó situaciones fue doblegado por un Cervecero que dejó el alma y alegró a su gente.
El cariño de los hinchas no se gana tan fácilmente pero creo que los dirigidos por Alfredo Grelak se llevaron unos aplausos con respeto. Fue una goleada que decretó la primera victoria del equipo del Sur de la Provincia de Buenos Aires en un momento de turbulencia. El once titular no falló y se levantó con rendimientos muy altos para dejar los primeros cuarenta y cinco minutos con la ventaja mínima por un penal perfectamente ejecutado por Ezequiel Rescaldani. Braña brilló en la recuperación y Chirola Romero mostró su entrega y su distribución, uniéndose a la habilidad de Imperiale y Orihuela por las bandas. Los de Pablo Guede volvieron a caer en el rendimiento y lejos estuvieron de alcanzar algo en el Centenario.
No tardó demasiado para otra amargura más para el visitante en la cabeza de Matías Orihuela tras un centro de Imperiale. La cerveza manejó los tiempos del encuentro y hasta le dio protagonismo a su rival que salvo por algún remate al arco no inquietó al arquero. Ezequiel Rescaldani liquidó la historia con un cabezazo en el área chica y anuló las esperanzas del equipo de Boedo. La ventaja pudo ser mayor pero el resultado no se movió.
El enojo de los fanáticos con cánticos contra los dirigentes por los pagos adeudados alcanzó para reconocer el esfuerzo de los jugadores que dieron la sorpresa de la tarde ante San Lorenzo. Las dos caras de la moneda quedaron claras: Gran trabajo del Cervecero en todas sus líneas y pésimo cotejo de un Cuervo perdido. Sin dudas, los espectadores respaldaron a sus jugadores y crearon una especie de complicidad de pasión en la cancha. ¡Qué Respaldani!