En un partido con muchas rarezas, Liniers le ganó por 2 a 0 a Puerto Nuevo en Campana, alcanzó a su rival de turno en la tabla de posiciones y se ubicó cuarto por diferencia de gol. El árbitro Juan Pablo Battaglia tuvo una tarde llena de polémicas con aciertos y errores inusuales con un gol misterioso y dos expulsiones más raras todavía.
La Topadora mostró su superioridad desde el arranque y metió al Portuario en su propio terreno. La apertura del marcador no sorprendió pero sí la manera en la que se dio: en una jugada de ataque, Damián Galván se perfiló y remató al arco sin demasiada fuerza y con dirección al arco pero el juez principal hizo sonar su silbato y confundió hasta a Rodrigo Ponce de León que no siguió la jugada y sufrió un gol en su valla. Las quejas abundaron aunque Battaglia convalidó el tanto.
El 1 de Puerto continuó con su protagonismo negativo porque calculó mal en un pase hacia atrás y Santiago Szerdi punteó la bola para empujarla al 2 a 0. Lo peor no pasó ahí: por la bronca del error, Ponce de León rechazó la pelota como un gesto de furia pero le dio en la cabeza del autor del segundo de la visita y derivó en su expulsión. Cerca del final, un jugador de los dirigidos por Damián Troncoso quedó en el césped, el línea le informó al árbitro que Ezequiel Ramón le propinó un golpe y el defensor también vio la roja. Nadie vio la infracción, sólo el juez de línea.
Con todos esos condimentos pasaron al complemento con un local obligado a buscar el descuento con nueve hombres. Los manejados por la dupla Medina-Pereyra hicieron más de lo pensado porque tuvieron situaciones de peligro y hasta contaron con un penal que Orlando Sosa falló por la buena atajada de Sandro Ammaturo.
La Topadora obtuvo tres puntos importan en su lucha por ubicarse en el Reducido de la Primera D ante uno de sus rivales directos. Un 2 a 0 con demasiados condimentos positivos y negativos que Juan Pablo Battaglia terminó cuestionado por todos.