Se calentó la jornada en Suiza. Uno de los dos encuentros que levantaba el telón del mejor certamen continental a nivel clubes europeos marchó al descanso igualado en uno. Sin embargo, los Toros Rojos tuvieron una ocasión en la complementaria que desató la furia del conjunto alemán.
Iban 8 minutos del segundo tiempo cuando Xavi Simons avanzó a pura velocidad, tiró la pelota larga, y el arquero de Young Boys salió al corte a destiempo. El neerlandés del Leipzig supo adelantar el esférico y terminó chocando con la pierna de Anthony Racioppi.
Simons, completamente desesperado, no comprendía como el albanés, Enea Jorgji, no había sancionado el penal. Con total paciencia, el árbitro escuchó a su intercomunicador, fue a ver la pantalla, vio que existió contacto pero decidió no sancionar el penal generando la bronca en el banco de suplentes de Marco Rose.
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