PORTLAND TRAIL BLAZERS: DAME TIME, EL SALVADOR

La estrella de los Blazers, Damian Lillard, fue el gran protagonista de la noche del sábado tras lograr 44 puntos y 9 asistencias. Pero más destacado fue su triple sobre la bocina para que su equipo venza a los Chicago Bulls por 123-122. Luego del partido, habló en conferencia de prensa.

Los dirigidos por Terry Stotts perdían de cinco puntos tras unos tiros libres de Coby White a falta de 11,5 segundos. Era imposible, al menos sobre el papel. Sin embargo, tras unas acciones, Lillard les dio el triunfo sobre la bocina. “Creo que este es un momento especial porque, en estas situaciones, en las que estamos cinco abajo y quedan 11 segundos, esos son momentos en los que el equipo que va por delante cree que tiene el partido bastante terminado y el equipo contrario está desanimado”, así inició su conferencia de prensa el base que se denomina a sí mismo como uno de los jugadores que más disfruta en los finales apretados.


Además, contó cómo se sintió cuando cuando vio la pelota pasar por la red y ganaron el partido: “Se sintió genial, estuvimos perdiendo bastante últimamente, sumale las lesiones y otras situaciones que debilitan al equipo. Pero seguimos batallando y manteniéndonos juntos. No ponemos excusas ni sentimos lástima por nosotros mismos. En la rotación, se incluyeron jugadores que antes no estaban, realmente se prepararon y estuvieron listos para jugar. Por eso creo que, si no hubiesen jugado los más jóvenes y Harry (Giles) o Enes (Kanter) de la manera que jugaron, merecen más crédito por haber estado listos y haber ayudado a que el equipo siga compitiendo. Eso nos da la chance de ganar partidos.”

Gentileza Jonathan Daniel para Getty Images.

Como en todos los equipos, siempre hay uno que carga con más responsabilidades, incluso en los mejores momentos, y uno de esos es Lillard: “Creo que no es un secreto que tengo muchas responsabilidades en este trabajo, especialmente con las lesiones que estamos atravesando, pero creo que la carga no es sobre hacer más puntos o conseguir más asistencias ni nada de eso, aunque mis estadísticas sí están subiendo. Sí tengo que mejorar mi juego y hay ciertos momentos, como contra Houston, que no estaba teniendo una buena racha y nos costó la victoria. Por eso, mi responsabilidad es manejar el juego, elegir mi lugar y dejar que otros jugadores tengan buenos momentos”

‘Dame’ no es un tipo egoísta porque hace que todos tengan un buen partido. Mantiene a todos con confianza y, cuando sale a la cancha, arrasa con todo haciendo lo típico de él. Es increíble y la gente siempre habla sobre el tipo de jugador que es, pero también es un gran compañero fuera o dentro de la cancha; tenemos suerte de tenerlo.

Enes Kanter

A lo largo de su vida hay algo que se hizo recurrente y se destacó en Portland: no dudar de él mismo ni subestimarse. En base a eso, Dame Time contó: “Yo creo, y es una historia graciosa. por qué empezó; todo empieza en mi propia familia. Eso es lo más loco, eso siempre va a ser un referente de mi crianza y el tipo de familia de la que vengo. En todo caso, podríamos estar hablando de competencias de deletreo; nosotros competimos hasta la muerte y todo importaba. Hay cierto estándar en mi familia que hace que nos construyamos para los momentos malos, para afrontar de manera correcta los momentos buenos y por eso somos fuertes. Vamos a estar preparados para seguir escalando y para los fracasos. Aprendemos a seguir adelante sin importar el resultado. Cuando tenía diez u ocho años, toda mi familia jugaba football americano; mis hermanos, mi papá, mis primos más cercanos; entonces viví toda mi vida como un jugador de football y el básquet era un deporte secundario, todos podían encestar pero no era lo más importante. Mi tío era el entrenador del equipo pero yo quería jugar al básquet, a mi papá le gustaba el básquet y el béisbol. Por eso, cuando tenía ocho años, ya tenía la edad para meterme a un equipo de ligas infantiles y me metieron en football, pero realmente no quería jugar y llegaba a las prácticas fingiendo estar enfermo o, si estaba lloviendo, realmente no quería estar ahí. Solamente tenía seis jugadas por partido y por suerte no tenía que jugar nada más, pero me debía quedar hasta las seis jugadas. Después de esa temporada renuncié, dije que no quería jugar más y mi familia me decía que estaba asustado, que era por los golpes. Mi hermano y yo teníamos nuestros platos, él había puesto su número en el suyo y a mí me hicieron poner el mío, que era el 63. Todos me atacaron por un año y medio con eso de estar asustado y los golpes; por eso les dije que iba a jugar un año más. Cuando tenía once años, volví a jugar y fui el mejor jugador defensivo del año porque había estado en todas partes de la cancha y era tan bueno en football porque mi familia se había metido e hizo que me lo tome realmente en serio. Igual renuncié otra vez, porque ellos querían que tenga un desafío de esa manera, pero les demostré que no era que estaba asustado sino que no era lo que quería hacer. Ahí es cuando creo que empezó, perdón por la historia larga pero así se dio”, finalizó.