El equipo de la Ribera volvió a ganar luego de un par de semanas turbulentas en una noche donde la pena máxima volvió a ser eje. Primero erró Benedetto y luego Marcos Rojo marcó por esa vía para vencer por 1 a 0 a Talleres de Córdoba por la fecha 8 de la Liga Profesional. Buena actuación del árbitro Pablo Dovalo.
La Bombonera recibía el sábado por la noche a Talleres de Córdoba en un duelo que en la previa podía vivirse y sentirse como una especie de Cabildo abierto con los recientes sucesos del siempre redundante Mundo Boca. El equipo del hoy ratificado hasta fin de año,Hugo Benjamín Ibarra, no presentó variantes del último match ante San Lorenzo. Talleres venía de caer en su casa ante Barracas Central y buscaba mejorar la performance hasta ahora flojita del torneo local. Claro que con la mira puesta en Vélez dónde se enfrentará por Conmebol Libertadores en cuartos así que la visita a la Boca podía tener buenos condimentos. El xeneize contó con un penal casi de movida y el encargado fue Darío Benedetto que en la semana pasada aseguró que de la próxima pena máxima también se haría cargo y así fue que se midió ante Guido Herrera luego de que el juez Pablo Dovalo pite la mano de Rafael Pérez. El Pipa con una ejecución similar al realizado ante Corinthians en la tanda es que lo estrelló en el travesaño. Otro penal sin convertir del 9 boquense. De ahí en más el trámite empezó a emparejarse porque la producción del local fue mermando y la T empezó a animarse a más. Solo encontró cambio de ritmo con Sebastián Villa. El medio sin mucho peso y el match que entró en una meseta dónde faltaron las emociones. En la visita algunas buenas apariciones de Enzo Díaz pero poco más. Ni Valoyes o Girotti pudieron pesar demasiado en ese primer tiempo donde el penal fallado fue el highlight. Acaso alguna variante en el entretiempo para buscar cambiar el aire en los dos equipos.
Para el complemento no metió variantes Ibarra y menos Pedro Caixinha. Con el correr de los minutos y con el partido pidiendo un cambio para romper una monotonía dónde quizás el tallarín estaba cómodo pero podía pecar de conformismo extremo. El medio boquense no tenía cambio de ritmo entonces el que salió fue un improductivo Juan Ramírez por Exequiel Zeballos que levantó a la gente. El changuito con algunos buenos desbordes empezó a preocupar a una defensa que no era exigida. Claro que las esperanzas ofensivas recaían en dos que tuvieron una noche muy discreta. Federico Girotti y Diego Valoyes. Cuando empezó acaso algún murmullo y ya se presumía otra semana de discusiones, líos y más fue que Benedetto, de regular partido, engañó y le sacó la falta al colombiano Pérez que le pisó el tobillo. Dovalo fue llamado por el VAR y analizó la jugada para terminar sancionando penal más roja al zaguero cafetero. Sin Benedetto en la discusión debido a la dolencia fue que se armó un debate entre Oscar Romero y Pol Fernández para hacerse cargo pero el que dio la cara fue Marcos Rojo, el hoy capitán de Boca Juniors. Con una definición premium de un zaguero que logró una fuerte identificación con la institución más allá de no ser nacido en el club. Suave al otro palo de dónde se arrojó Herrera. Boca no pudo manejar lo que restó de partido y fue que el visitante se acordó tarde de atacar. Hubo tiempo para una mínima zozobra dónde Agustín Rossi descolgó una bola pero que se le escapó. No hubo tiempo para que el xeneize sufra mas y se saque de encima esa mini racha de cinco sin ganar.
Acaso para Boca no contaba mucho el nivel sino que tenía que sacar de encima algún cuestionamiento y ganar algo de calma en una semana donde el martes visitará a Argentinos en el Maradona. Ganó y punto. Para la T quedó en deuda y si bien el gran objetivo es el Velez de Alexander Medina por Libertadores fue que dejó una imagen floja en la Bombonera. El xeneize se impuso y ganó un poco de calma.

