El domingo, minutos antes de la medianoche, la Liga Profesional de Fútbol sabrá quién será el último pasajero que se subirá a la temporada que arrancará en un par de semanas. De un lado estará Estudiantes de Río Cuarto y, del otro, un histórico que sueña con la vuelta.
¿Quién te gustaría que ascienda? ¿Y por qué Platense?. Los motivos surgen sin hurgar demasiado. Por la larga espera de más de dos décadas lejos de los flashes de la elite. Por el mítico fantasma del descenso. Por aquellos goles del “Pampa” Gambier. Por los que ya no están, por aquellos que nunca lo vieron en Primera. Por el “Polaco” Goyeneche, por “Nico” Landoni, por el “Turco” Hanuch, por todos los que entre nube y nube se abrazarán este domingo, como lo hacen en cada partido, haciendo fuerza para conseguir el soñado objetivo.
¿Por qué Platense?. Por historia, por pasión, por sentido de pertenencia. Porque en sus inferiores estuvieron alguna vez los hijos de Marcelo Espina y Néstor Adrián De Vicente. Porque a pesar de no ser campeones, siempre habrá un “Bocha” Baena, un Claudio Ginanni, un Claudio Spontón, o un “Cholo” Pavón dispuesto a dar una mano por el club. Y porque allá lejos, en la húmeda Guayaquil, el “Beto” Alfaro Moreno alza a cada momento la bandera del blanco y marrón aunque tenga obligaciones como presidente del ecuatoriano club amarillo.
Sobran los motivos para elegir al Calamar. Por esos triunfos ante River, para rememorar el 4 a 0 en la Bombonera, y las victorias frente a Racing, Independiente o San Lorenzo. Por Saavedra, por Vicente López, y las peñas del interior. Porque siempre las puertas del club estuvieron abiertas para quien escribe estas líneas. Por cada jefe de prensa y dirigente que nos hizo sentir parte de la familia. Por todos los que pasaron y dejaron huella, los que están lejos de Argentina, los que ya no están, los que siguen al Marrón eternamente desde otra función u otro sector de la cancha, los actuales y los que vendrán.
Un partido separa a los Calamares de volver a Primera. El placer de sufrir, como suelen decirse ellos mismos. Todos sabrán que nada es fácil. De hecho, a lo largo de toda su historia, nada lo ha sido. Y que, llegada a la medianoche, quede en el pasado esa canción de varios años que reza “es la banda borracha de Saavedra, es la banda que sueña con la vuelta” para que todas las gargantas pintadas de marrón se queden afónicas gritando el histórico: “aplaudaló, señor aplaudaló, PLATENSE ES DE PRIMERA LA PUTA QUE LO PARIÓ”