Quedan 90 minutos por delante para que los jugadores puedan coronar la temporada con un título que devuelva al Calamar al Nacional B, sin embargo la gente demostró una vez más que es de Primera. El pueblo Marrón colmó el Ciudad de Vicente López, le puso un gran colorido, y alentó hasta el final disfrutando no sólo del 3 a 0 frente a Talleres de Remedios de Escalada sino también de la cima del campeonato a una fecha de su epílogo.
Zufriategui, dos horas antes del partido, ya era intransitable. Desde temprano tanto la platea como la popular ya lucía con tirantes dignos de la fiesta que terminó desatándose en las tribunas. Y el que más mereció toda esta noche fue el hincha genuino, el que se emocionó algunos meses atrás con el homenaje a Eduardo Anzarda, o a los goleadores de aquél inolvidable 4 a 0 que Platense le propinó a Boca en la Bombonera allá por 1998. La banda más fiel, la que durante muchísimo tiempo no ocultó el mote del «fantasma del descenso», la que soportó las horas más oscuras en lo deportivo pero que actualmente ve una luz de esperanza para retornar de a poco a la elite del fútbol argentino.
«Es la banda del Marrón, la nueva generación…» cantaban en la Goyeneche. «Platense, Platense, Platense» sonaba en la Liniers. Todas las edades en un mismo recinto, como en las viejas épocas, embanderados en una ilusión, acompañando en las buenas pero también en las otras. Y claramente, por la cercanía al título, no faltaron los cánticos contra Chacarita, Huracán y Argentinos Juniors.
«Vamos Calamares vamos a volver, que nos queda chica la B, a Primera vamos a volver» retumbó en el estadio. El cotejo ya era favorable para los dirigidos por Fernando Ruíz. Y así como llegó el primer tanto, cayeron los otros dos para que la fiesta se transforme en locura. El grito, con el silbatazo final de Sebastián Bresba, fue uno sólo: «en la cancha de Cole vamos a ganar, y la vuelta, y la vuelta vamo´a dar».
Aplausos para el plantel que camino a los vestuarios escuchó esa melodía de comunión que dice «porque los jugadores me van a demostrar, que salen a ganar, quieren salir campeón, que lo llevan adentro, como lo llevo yo». Y ya sin los protagonistas en la cancha, quedaron los verdaderos protagonistas de la historia de Platense. Su gente, la que no quería irse de Vicente López. La que entonó «daría toda mi vida para ser campeón». La que volvió a copar la calle Zufriategui emocionada y cantó «es la banda borracha de Saavedra, es la banda que sueña con la vuelta». ¡Vamos a volver!