El Calamar se quedó con las ganas de cantar victoria en Vicente López y debió conformarse con un 1 a 1 frente al Lechero que también hizo méritos para llevarse la victoria rumbo a Ezeiza. Si bien la parda dejó un sabor agridulce en sendas escuadras, y más aún en el Marrón que sigue dependiendo de lo que haga Estudiantes de Buenos Aires, el reparto de puntos seguramente podrá valorarse o no una vez que termine el campeonato.
Los postes, las figuras, la riqueza de ambos planteles, la falta de ideas, el nerviosismo, la necesidad de ganar. Todo eso fue una ensalada en la tarde del Viernes Santo entre Platense y Tristán Suárez. Los de Fernando Ruíz lograron ponerse en ventaja tal vez cuando la visita venía de perderse dos oportunidades clarísimas mientras que la escuadra de Daniel Bazán Vera alcanzó la parda tras una situación inexplicable que dilapidó Emiliano Carrasco.
En los cinco minutos iniciales, el Lechero tuvo todo para ponerse en ventaja. Jorge de Olivera, magistralmente, ahogó dos chances netas. Parecía que los de Ezeiza se llevarían puesto a su rival de la misma forma que impusieron su juego la semana pasada en Caseros frente al otro líder del campeonato. Sin embargo, a los 12 minutos, Eduardo Gutiérrez sancionó un penal en favor del Marrón tras una infracción muy infantil de Cristian Enciso sobre Facundo Curuchet cuando le ganaba en velocidad.
Daniel Vega, el máximo goleador de Platense, cambió la pena máxima por gol y desató la locura en el Ciudad de Vicente López. Con este resultado, los de Ruíz superaban por dos puntos a Estudiantes de Buenos Aires y le ponían toda la presión a la escuadra de Juan Carlos Kopriva para que se vea obligada a derrotar a Barracas Central en Luna y Olavarría. Parecía la tarde ideal para el dueño de casa porque incluso Luis López y Luis Salmerón no estaban finos en ofensiva y, cada tanto, el Marrón aportaba algunos destellos de Agustín Palavecino y Ezequiel Gallegos.
No obstante, cuando peor la estaba pasando Tristán Suárez porque Carrasco se perdía el segundo grito de la tarde de manera inexplicable, llegó la parda. Los dirigidos por Bazán Vera hicieron circular la pelota por todo el frente de ataque para que el balón le quede servido a un solitario Fernando Lorefice que cumplió con la ley del ex y le festejó la conquista en la cara a todo el pueblo Calamar. El 1 a 1 prometía un segundo tiempo apasionante.
La segunda etapa tuvo diez minutos infartantes. Los locales pudieron ponerse en ventaja nuevamente con un tiro libre de «Trapito» Vega que se estrelló contra el poste derecho de Elías Fretes cuando se jugaba un cuarto de hora. A los 20, de Olivera le tapó un mano a mano formidable a Claudio Galeano y cuando el reloj marcaba 25 fue el «Pupi» Salmerón quien hizo temblar el poste con una situación que desperdició inexplicablemente.
Tristán Suárez, cuando tuvo la pelota, fue más punzante y complicó a la endeble defensa del Marrón. Platense, con el apoyo de su gente y algunas oportunidades interesantes también pudo quedarse con la victoria. Sin embargo el 1 a 1 final de poco le servirá posiblemente al Lechero mientras que los de Ruíz deberán esperar al cierre de la temporada para ver si ese reparto de puntos fue exactamente lo necesario para conseguir el objetivo máximo que es el retorno a la B Nacional.