La situación de una posible guerra entre Rusia y Ucrania con la que despertó el mundo hoy en día puso en vilo muchas situaciones referidas con el deporte. Una de las más resonantes en la última hora ha sido la posible modificación de la sede en la que se jugaría la final de Champions League no sólo por estar emplazada en uno de los países beligerantes sino también por el nombre del estadio.
La casa del Zenit, en San Petesburgo, había sido escogida por UEFA para que se lleve adelante el encuentro más atrapante de la máxima competencia a nivel equipos en todo Europa. No obstante, esa cancha fue renombrada por una de las empresas que pertenecen en un gran porcentaje al Kremlin, la gasística Gazprom.
Esta empresa, cuyo nombre también circuló como una parte del conflicto entre ambos países y donde otros países miembros de la Unión Europea cuestionaron el tema, es a su vez el spónsor de Schalke 04 en Alemania quien decidió culminar el vínculo publicitario y quitar la estampa del pecho a partir de la próxima temporada.
Con la escalada de violencia reinante y las alarmas sonando en varias ciudades ucranianas, sumado a que Rusia tiene el mayor paquete accionario de Gazprom, el hecho que la final de la Champions League se juegue en San Petesburgo dependerá muchísimo de la decisión de UEFA y de Vladimir Putin.
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