Países Bajos no dejó dudas que merecía ser el ganador ante Ucrania pero sufrió demasiado por cómo se desarrolló el juego. La Naranja Mecánica venció por 3 a 2 a los amarillos y azules con un gran nivel futbolístico aunque no supo adueñarse de una ventaja de dos goles parciales que se transformó en un sorpresivo empate. Densel Dumfries se vistió de salvador y anotó con su cabeza el tanto de una merecida victoria en el Johan Cruijff Arena.
Los hombres dirigidos por Frank De Boer salieron decididos al partido y dominaron de punta a punta la primera mitad. Las llegadas aparecieron una atrás de otra con el protagonismo de Densel Dumfries y Memphis Depay que hicieron figura al arquero ucraniano Georgiy Bushchan que tapó pelotas increíbles con tremendos reflejos. Los vestidos de azul no generaron demasiado peligro y tuvieron que sufrir durante toda la primera etapa.
Todo el esfuerzo realizado por la Naranja Mecánica se transformó en recompensa en el inicio del complemento. Georginio Wijnaldum tomó un rebote del guardameta rival casi desde el penal y rompió el cero con un tremendo remate al ángulo. La máquina no se detuvo en los neerlandeses porque siempre tuvo el arco de enfrente entre ceja y ceja. Wout Weghorst continuó con el gran trabajo ofensivo de los anaranjados: avisó con un remate en la puerta del área y anotó el segundo con un disparo fuerte y al primer palo.
La torre de naipes creada por Países Bajos se derribó en cinco minutos y a diez del final. Los ucranianos sorprendieron a su contrincante con sus dos jugadas más claras: un precioso zurdazo al segundo palo de Andriy Yarmolenko y un cabezazo de Roman Yaremchuk proveniente de una pelota parada. ¡Increíble! Todo fue de la formación de De Boer y, en pocos instantes, la historia estaba empatada. Sin embargo, la justicia llegó a los 40 del segundo tiempo cuando Dumfries cabeceó la bola después de un tiro libre desde el costado y le dio la alegría a un equipo que lo mereció todo el juego.
Gran comienzo de Países Bajos con un triunfo lleno de merecimientos. Más allá de la superioridad, debió transpirar ante un Ucrania que le generó un dolor de cabeza en cinco minutos. La cabeza de Densel Dumfries fue justicia en Amsterdam.