Ousmane Dembelé y el público del Barcelona transitan una relación extraña ante la no renovación del francés con el club culé. En el duelo ante Napoli por la Europa League, los hinchas volvieron a silbarlo aunque esos pitidos se transformaron en aplausos frente a un buen rato de fútbol del delantero.
El atacante entró a las 19 del complemento por Adama Traoré cuando ya Ferrán Torres había igualado la historia en el Camp Nou. Su ingreso no le gustó a los espectadores que lanzaron los primeros silbidos a un francés que poco le importó la reprobación y tuvo una buena performance en los minutos que le tocó jugar. Cada pelota que pasaba por los pies de Ousmane significaban movimientos de bocas y viento en el escenario blaugrana.
Gerard Piqué debió intervenir para pedir que aplaudan a su compañero o que, al menos, no lo piten. Con el correr de los minutos y frente a sus interesantes intervenciones, los silbidos se convirtieron en aplausos que denotaron un agrado ante su nivel futbolístico.
Entre los fanáticos del Barcelona y Ousmane Dembelé empieza a surgir una historia de amor y odio, o mejor dicho, de silbidos y aplausos.