Osvaldo «El Pichi» Escudero no fue uno más de los tantos jugadores que pasaron por el fútbol argentino. El ex wing derecho con pasado en Chacarita, Vélez, Boca, Unión de Santa Fe, Independiente, Rosario Central, Racing, Barcelona de Ecuador, Urawa Red Diamonds (Japón), Platense, Chaco For Ever y Tigre, continúa en la actividad. Ahora, desde otra faceta, es el entrenador del Club Deportivo FAS, institución perteneciente a El Salvador.
Al delantero nacido en Paso de los Libres, Corrientes, se lo recuerda por su gambeta, su velocidad y sus goles. Entre sus logros más destacados como futbolísta se encuentran la Copa Mundial con la Selección juvenil Sub 20, en 1979, en Japón; el Metropolitano de 1981 con el Xeneize; el Campeonato 1986/87 con el Canalla; y, por último, en 1991, ganó el torneo local ecuatoriano con Los Canarios.
Desde su retiro con la camiseta del Matador de Victoria, siempre estuvo vinculado al deporte. Su primera experiencia fue en tierra salvadoreña: «Mis primeros pasos fueron muy lindos junto al Santa Tecla. Agarré, en el año 2012, un equipo que había ascendido a primera división. Estuve cuatro meses y me fui. En 2015 regresé y obtuve logros importantes: salimos campeones, accedimos a dos semifinales y llegamos, en el último semestre, a cuartos de final».
Escudero llevó al conjunto Tecleño a lo más alto. En su corta historia, luego del título en la segunda categoría, el 2015 fue un año que se recordará a lo largo del tiempo. El 24 de mayo, desde ese entonces, es la fecha más importante para los del Departamento de La Libertad. Ese día se impuso 3-1 en los penales, ante Metapán, luego de haber igualado 1-1 en los 90 minutos.
El Pichi, recordó cómo llegó a ser director técnico: «Un amigo, Jaime La Chelona Rodríguez, me llevó a El Salvador para realizar una visoría. José Vidal Hernández, presidente del Tecla, me ofreció hacerme cargo del primer equipo y acepté. Si no me hubiera propuesto eso, quizás nunca hubiera dirigido». Escudero tardó 18 años para volver a sentarse en un banco de suplentes y poder dar indicaciones. Sin tristeza por el tiempo por no haber podido ejercer el cargo, aseguró: «Me hubiese encantado dirigir antes, pero nunca se había dado la posibilidad para hacerlo».
Sus pasos iniciales fueron muy satisfactorios para el entorno del fútbol salvadoreño. En 2016 recibió una oferta del FAS, una institución próxima a sus primeros 70 años de vida (16 de febrero). El Tigrillo es el club con mayores títulos en El Salvador: 17. Además, en 1979, ganó la Copa de campeones de la CONCACAF tras vencer a Jong Colombia de Trinidad y Tobago por un resultador global de 9-0.
«Mis primeros seis meses dejaron un saldo positivo. Comenzamos el torneo en lo más alto, pero después el equipo se cayó», contó Escudero sobre el primer semestre en el Rey de Copas. De cara a lo que viene, dijo: «Comenzamos la pretemporada para encarar el 2017 de la mejor manera. Tenemos un equipo competitivo, con una idea de juego clara. Los nuevos refuerzos nos ayudarán a conseguir nuestro principal objetivo que es terminar la primera fase entre los cuatro mejores y pelear las finales»
Sin dejar de lado su mirada acerca de la actualidad del deporte en Argentina, soltó: «Lo veo muy bien. Me parece acertada la renovación de técnicos. Aparecieron nombres que reemplazaron a personas que dejaron una huella importante, como Russo (Miguel Ángel), Merlo (Reinaldo), Basile (Alfio), entre otros. Esta camada nueva tiene como espejo a los equipos europeos, donde tratan de jugar más simple y sin especulaciones»
Por último, dejó en claro cuál es su sueño: «Anhelo dirigir en el fútbol argentino. Esa es mi meta. Ojalá pueda lograrlo en un futuro. Tengo la posibilidad de dirigir a la Selección de este país (El Salvador) y eso sería un salto muy grande en mi corta carrera como entrenador».