Los Rojillos sumaron un punto en condición de local que, a decir verdad, hubiese sido más justo si eran tres. Los de Jagoba Arrasate propusieron más que los Canarios y debieron conformarse con el 1 a 1 que hasta incluso pudo ser derrota.
El primer tiempo sólo contó con una jugada destacada y fue para Osasuna. Un centro de Johan Mojica desde la izquierda encontró el cabezazo furioso de Ante Budimir que salvó Álvaro Vallés casi de manera inexplicable para evitar la caída de la valla en Las Palmas.
La gran polémica de la noche en Pamplona se dio en el arranque de la complementaria cuando Ezequiel Ávila levantó un córner y David García parecía acertar en un cabezazo de pique al suelo. Vallés voló, la sacó en la línea, y la revisión dejó tantas dudas como certezas. El score seguía 0 a 0 en El Sadar.
Cuando los locales merecían el gol, llegó el tanto de la visita. Un derechazo de Alberto Moleiro desde la puerta del área grande a los 25 minutos del segundo tiempo acabó besando las redes de Sergio Herrera. Los de las Islas Canarias, casi sin buscarlo, se imponían lejos de casa.
Los Rojillos, a pesar de todo, encontraron rápidamente un tanto que les daba algo de calma. Un centro por derecha de Jon Moncayola encontró al croata Budimir anticipándose por el primer palo para estampar el frentazo que puso cifras definitivas.
Las Palmas salió totalmente ileso de su visita a Pamplona y sumó un punto clave para soñar con la permanencia en la elite española. Osasuna hizo méritos para quedarse con algo más pero debió conformarse con el 1 a 1 en casa.
Foto: Photo by Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images