La contienda parecía que iba a terminar en la tanda de los penales. Los Leones fueron quienes más buscaron pero, en el agregado, los Rojillos encontraron una volea inolvidable de Pablo Ibáñez que estampó el 1 a 1 en San Mamés para meterse en la final de la Copa del Rey.
Athletic de Bilbao sabía que no le bastaba sólo con ser protagonistas y tenían que revertir la derrota de la ida pero en condición de local. A los 7 minutos ya mostró sus buenas intenciones cuando Gorka Guruzeta pudo abrir la cuenta en una arremetida pero el arquero de Osasuna, Sergio Herrera, atoró con lo justo.
Nico Williams probó suerte desde afuera y no tuvo fortuna por muy poco. Sin embargo, el otro Williams, Iñaki, acertó apenas pasada la media hora inicial porque Mikel Vesaga peinó un córner desde la derecha y el número nueve se zambulló para empujar de zurda.
Con el 1 a 0, Athletic de Bilbao siguió yendo al frente para evitar el tiempo extra. En la complementaria, los hermanos volvieron a conectar en un partidazo con brillo familiar. Iñaki Williams tocó para Nico a los 24 del segundo tiempo y éste, entrando en soledad, la mandó por arriba del travesaño.
En el cuarto de hora final, antes de la prórroga, reaccionó Osasuna. Más allá de eso, los de Pamplona terminaron los 90 minutos reglamentarios sufriendo nuevamente con otro embate de Nico Williams que, en una gran contienda pero sin puntería, estiraba la agonía en San Mamés.
En el suplementario, los Leones pudieron ganarlo con la fórmula que le permitió abrir el marcador. No obstante, el cabezazo de Mikel Vesga encontró la notable salvada de Herrera contra su poste izquierdo. Tampoco lo consiguieron con una chance de Alex Berenguer que se apresuró y disparó desviado.
El dueño de casa parecía parado pero, en una desatención, se quedó con las manos vacías. A cinco para el cierre, en el segundo tiempo agregado, los Rojillos empezaron reclamando una mano de Dani Vivian y terminaron festejando un golazo. Jon Moncayola abrió hacia afuera, Ibález le entró de volea desde la medialuna, y desató el festejo para los de Pamplona.
Athletic tenía controlado todo en Bilbao, no pudo liquidarlo en dos horas de juego y soñaba con lograrlo con los penales. Un golazo le permitió a Osasuna empatarlo 1 a 1 que, sumado al 1 a 0 conseguido en la ida, los metió en una nueva final de Copa del Rey después de 18 años.
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