El Exploria Stadium fue la locación de un encuentro con tintes de épico entre dos equipos que no logran despegar completamente de cara a la pelea por la punta de la Conferencia Este. El empate los aleja de sus objetivos, aunque gran parte de sus rivales directos aún no ha disputado sus choques en un a fecha que recién comienza. Por su parte, los visitantes encontraron una inesperada variante en el ataque, que sin dudas será útil ante la falta de gol que los atañe en la competición.
De todas formas, se trata de dos planteles en plena construcción: tanto Óscar Pareja (ORL) como S.Glass (ATL) acostumbran a llevar a cabo variados cambios tácticos y posicionales fecha a fecha. Al igual que también varía el once titular: pareciera que pocos nombres tienen asegurados sus lugares en la planilla. La rotación, aunque colabora como una forma de evitar presuntas lesiones (provocadas a menudo por el apretado calendario), posiblemente resten en cuanto a la adecuación de una formación a un determinado esquema táctico, a la par de una pérdida de dinámica en el juego.
El comienzo del partido encontró a ciertas figuras por ambos lados. Mientras los oriundos de Atlanta tuvieron su mejor versión en ataque con un Esequiel Barco incisivo y que cada vez mejora más su pegada desde fuera del área (el argentino recuperó la titularidad en los últimos cotejos), Orlando pasó a dominar la noche de la Florida con la potencia ofensiva que proveen Mueller, Dike y Mauricio Pereyra. Sin dudas, el portero visitante, Guzan, fue una de las más destacadas figuras de la velada.
Además, como es costumbre, el argentino Eric Remedi fue de la partida desde un inicio, manejando los hilos de un mediocampo con cada vez más orden. El equipo local suele encontrar en él una salida limpia y un juego de marca férreo.
A los 46 de la primer etapa, el implacable goleador Daryl Dike recibió en la zona del punto del penal, y remató mordido en dirección al palo izquierdo de Guzan. El arquero atinó a moverse hacia ese espacio, pero el esférico impactó en un Benji Michel que estaba en el momento justo. Casi sin querer, el yankee de 22 años se encontró en el área chica con el arco a su merced. Con un derechazo letal, le cambió el palo al arquero, y puso arriba en el marcador a los de las “five stripes”.
El complemento mostró una dinámica atípica, en la que ambos elencos fueron por la obtención desenfrenada de un gol. Orlando, sin ir más lejos, contó con Nani, que ingresó apenas comenzada la segunda etapa. El portugués se volvió un jugador completamente determinante para la escuadra de los leones.
Del lado de enfrente, ingresó a los 70 minutos Adam Jahn. El estadounidense de 29 años jamás pensó que iba a ser tan determinante en el partido como lo iba a ser minutos más tarde.
Se acababa el encuentro. 92 minutos de 95 que añadía el referee. Una jugada colectiva que parecía ser pasiva, se tornó trascendental. El esférico calló en pies de Mulraney, que con muchísima paz interior, levantó la vista y automáticamente puso el balón en el corazón del área. La última esperanza de la velada. Entre tantas cabezas, Adam Jahn ganó y sentenció un Pedro Gallese que poco pudo hacer ante tamaño cabezazo. De pique al suelo y a cobrar. Cifras definitivas en la Florida, empate a 1 y sabor amargo para ambos lados, a pesar del eufórico grito sagrado del final.