En un choque para el infarto, repleto de jugadas completamente inesperadas y dinámicas, los «leones» de Orlando se quedaron con el pase a las semifinales de los increíbles play-offs que nos propone la ¡MLS is back!. En un elenco plagado de sudamericanos, el argentino Rodrigo Schlegel, no pudo sumar minutos y tuvo que vivirlo desde el banco de los suplentes.
En un partido completamente parejo, en el que las genialidades individuales escasearon, el cero parecía no querer romperse de ningún modo. Los oriundos de Orlando, sin embargo parecían ser más incisivos en cada llegada, poniendo a menudo en peligro el cero en el arco protegido por Vermeer. Tanto por vía aérea como por vía terrestre, el balón parecía estar encaprichado en quedarse en el campo perteneciente a Los Angeles FC.
Luego de una llegada casi letal por parte de los «leones», a pura precisión por parte del uruguayo Ferreyra enviando un centro certero desde un córner hacia a la cabeza del brasileño (ex-Palmeiras) Antonio Carlos, el implacable Bradley Wright- Phillips avisaba que Los Angeles tenía con qué contrarrestar: a los 31 minutos de partido, el goleador inglés ponía el 1-0 para los negro y oro. Lamentablemente para los simpatizantes angelinos, el VAR decidió (correctamente) anular el gol, ya que al momento de empujar la número cinco en el medio del área chica, el delantero de 35 años estaba en posición adelantada.
El partido viajó lentamente hacia el entretiempo con la incertidumbre plasmada por la paridad en el marcador y en el verde césped.
El complemento arrancó frenético. A los 54 minutos, el lateral derecho de los de Orlando, forzó un penal subiendo a todo motor por su banda. El ecuatoriano Diego Palacios no dudó en derribarlo, y el referí pitó penal.
¿A cargo patear la pena máxima? la gran figura del equipo, el portugués Nani. ¿A cargo de intentar parar el chutaso del número 17? Vermeer. El portero salvó las papas y se quedó con un remate cruzado fuertísimo del mediapunta nacido en Portugal, que alguna vez fue comparado en sus inicios con el mítico Cristiano Ronaldo.
Seis minutos más tarde, el oriundo de Montevideo, Diego Rossi agarró el balón y a pura arremetida, se lo llevó derecho a la banda que delimita el final del campo. Dejando en el camino a dos rivales, sacó de la galera un buscapié magnífico que encontró como destino al goleador Wright-Phillips: una vez más empujó el balón al fondo de la red, pero esta vez, fue legal. Los goles que no se hacen en un arco…se hacen en el otro.
A partir de este momento, Orlando se obsesionó con el empate. Los dirigidos por Oscar Pareja fueron por el todo, con la tranquilidad de que contaban con la seguridad del peruano Pedro Gallese en la valla propia (quien se encargó de evitar en varias ocasiones que el encuentro sea liquidado).
Pero el momento de mayor épica llegaría a los 90 minutos: Joao Moutinho pondría cifras definitivas en el marcador al estampar un cabezazo letal en el fondo de la red luego de un envío desde el tiro de esquina. El silencio de una cancha sin público se rompió por un instante, al compás de un grito de gol que se escuchó en toda la Florida.
En los penales, Los Angeles sólo falló una vez, y le costó el partido: Jordan Havey desaprovechó la chance en el segundo penal de la tanda, condicionando el resto de los penales ejecutados. Nadie más erró a lo largo de la tanda, y el quinto penal definitorio fue pateado por, nada más y nada menos que Nani. «El fútbol siempre da revancha», un dicho que se vio constatado en la noche de Orlando: el portugués la mandó a guardar y mandó a los leones a la semifinal de un torneo apasionante. Fue final, 5-4 en los penales, en el complejo de ESPN en Disney (donde está siendo disputada la Major League Soccer).