“NUNCA HABÍA JUGADO AL FÚTBOL Y NI SIQUIERA SABÍA QUE EXISTÍA”

Jhonmany Ramirez llegó a los siete años desde República Dominicana y, con el paso de los años, se convirtió en un argentino y futbolero más. Jugó en Deportivo Confluencia de Neuquén, Cipolletti de Río Negro y siguió sus pasos en Aldosivi de Mar del Plata. Su tiempo en la reserva del Tiburón le dio la posibilidad de volver a su país pero como jugador de Delfines del Este, club de la Primera División de su país.

En Argentina conoció el fútbol y aprendió el amor por la pelota al estilo celeste y blanco. “Nunca había jugado al fútbol y ni siquiera sabía que existía a los siete años. El fútbol, en República Dominicana, no se vive como acá. En mi país, el fútbol era muy amateur, no se jugaba, no había ni liga. Allá se juega al Beisbol, Básquet o Vóley. Ahora es otra cosa. Ya tiene una liga, se juega en las escuelas. Ha crecido mucho”, cuenta el chico de 17 años y agrega: “Fue un deporte nuevo para mí. Pasé judo, natación, básquet, vóley y handball pero elegí el fútbol que es el que más gustó. Siempre tomé como prioridad el fútbol porque me llamó la atención la pasión y si tenía tiempo hacía otro. Al principio, me costó coordinar los pies. Me mandaban arriba para correr porque marcaba la diferencia. Empecé con la velocidad y de a poco gané habilidad”.

La adaptación de este joven jugador no solo fue en lo futbolístico. De la calurosa República Dominicana pasó al frío de Neuquén y Río Negro, y al constante viento de Mar del Plata. “Imaginate que, en el Caribe, hace siempre calor. Para nosotros, 20 grados es frío. Bajé del avión en Neuquén y estuve un mes y medio con neumonía. Me quería volver por el frío. Cuando llegó julio, fue muy difícil. Hacía 3 o 4 grados bajo cero. Vi nevar y todo. Me terminé acostumbrarme. El frío me impactó en Argentina”, recuerda el muchacho con rastas turquesas y rememora su llegada a La Feliz: “Y cuando llegué a Mar del Plata fue acostumbrarme a otra cosa: al viento. Encima, en el predio de Aldosivi, hacía frío todo el año”.

Jugando para Aldosivi, Jhon recibió una noticia sorprendente para su joven carrera: el llamado de la Selección Dominacana Sub 17. Disputó un torneo en Estados Unidos y vivió un sueño hecho realidad. “Fue una experiencia muy linda para mí. No lo podía creer. Fue todo muy rápido. De pasar a jugar en AFA y una citación. Me shoqueó mucho. Cuando estaba en Ezeiza, caí. Me fui de un país que no sabía lo que era el fútbol y cuando volví, me encontré con fanáticos por todas partes”,  repasa. Como buen “argentino”, el mate viajó como si fuera un compañero más pero lo difícil fue presentárselo a sus nuevos compañeros: “Me llevé el mate a Estados Unidos y le convidé a los jugadores dominicanos. Al principio pensaban que estaba fumando algo pero les dije rápido que se tomaba. Ahora me mandan mensajes y me piden yerba”.

Jhonmany tiene el corazón dividido entre las dos selecciones: la de su tierra natal y la argentina. “Si visto la camiseta de mi Selección, quiero que gane República Dominicana pero me tira mucho la Argentina. Soy mitad argentino y mitad dominicano. En la pensión del club grito los goles de la Albiceleste, esto es una pasión para mí”, se emociona y descubre cómo es mirando fútbol: “No me gusta que me hablen mientras veo un partido. Soy hincha de River y si el resultado es adverso, me enojo. Me gusta ver fútbol. Soy respetuoso y no me gusta gastar a los compañeros aunque uno sabe con quién joder o con quién no. Igualmente no llego a ese nivel de fanatismo del argentino”.

Su color de pelo es un detalle que no pasa desapercibido y el cierre de la nota encuentra la explicación de las rastas turquesas: “Voy cambiando de color de acuerdo a las estaciones. Cada tres o cuatro meses me lo cambio. El verano tuve rosadas; el invierno, grises y en verano, turquesas”.

Acerca de Francisco Alí 20363 Articles
Nació un día después del gol del Diego a los ingleses pero llegó justo para el postre contra Alemania Federal. El fútbol es su vida. Escribe de la misma manera que juega: excelente. Por eso es crack. Los Piojos y Atlético Madrid son su debilidad. En 2005 fundó esta locura llamada Vermouth Deportivo.