El Nerazzurri empezó a abrochar definitivamente su boleto a semifinales del certamen continental por excelencia. Antes del cuarto de hora, y cuand poco sucedía en el Giuseppe Meazza, apareció nuevamente una persona clave en el triunfo de la semana pasada en Lisboa.
Benfica volvió a sufrir el andar de Nicolò Barella. El mediocampista, que ya había marcado en el 2 a 0 que favoreció a Inter en el encuentro de ida, repitió pero ahora en Lombardía para estirar la serie a un 3 a 0 que parece irreversible.
El gol fue una obra de arte. Edin Dzeko batalló en mitad de cancha, Barella tiró paredes con Lautaro Martínez, y cuando el argentino le devolvió por segunda vez, el volante pisó la redonda en el área grande para dejar en ridículo a António Silva y a Chiquinho para colgarla del ángulo superior derecho de Odisseas Vlachodimos.
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