Fue una estrella del ascenso en Argentina. Debutó en Ituzaingó y descolló en Fénix. De ahí pasó a Los Andes y su gran nivel le valió una transferencia al fútbol de Eslovenia. Casi cuatro años en el Olimpija de Liubliana lo borraron del mapa argentino hasta que San Lorenzo lo repatrió y, en cuestión de días, le dio la primera alegría.
Goles son amores y empezar con el pie derecho le ha dado un handicap aún mayor a Andrés Vombergar con el pueblo Azulgrana. El lungo delantero firmó contrato hace cuatro días. Setenta y dos horas después de conocer a sus compañeros concentró con ellos y Rubén Darío Insúa lo mandó al césped para que haga lo que mejor sabe.
«Increíble, casi ni bajé del avión y ya me metieron unos minutos» disparó entre risas el atacante que entró a cinco del final y casi en tiempo cumplido empujó una pelota bajo el arco para darle la victoria a San Lorenzo sobre Argentinos Juniors por 1 a 0.
Consultado por la televisión oficial si se consideraba un oportunista del gol, Vombergar afirmó: «Puede ser que así sea pero yo vengo a sumar. Fue un partido durísimo, se nos venían negando un poco los resultados y ojalá que este triunfo nos de un envión anímico».