
Baltimore Ravens dejó escapar una chance inmejorable para llegar a la final de la Conferencia Nacional; sus errores le costaron muy caro y Bufallo Bills gana el encuentro por 27 a 25 y se enfrentará a Kansas city Chiefs el próximo fin de semana.
Pocas franquicias merecen tanto la chance de disputar un Super Bowl como lo es Buffalo en estos últimos 5 años, y a pesar de tener un superlativo Josh Allen que tira del carro, siempre caían en las instancias finales. Baltimore dió pelea, su mariscal de campo. Lamar Jackson (candidato al MVP de la temporada) tuvo un rendimiendo superior en la segunda mitad, pero no alcanzó.
La diferencia entre ambas franquicias estuvo en los errores cometidos durante el encuentro: mientras Buffalo tuvo un desarrollo prolijo y casi sin fallas, Baltimore cedió el balón en dos oportunidades y un error garrafal al final del encuentro.
Ravens consigue una anotación a menos de 2 minutos de la finalización del encuentro, y se pone a dos puntos de los Bills. La visita decide ir por la conversión de dos puntos para intentar igualar el encuentro y sucedió lo inesperado: Mark Andrews queda libre para recibir el ovoide y Jackson se lo lanza, pero en la zona de in-goal se le resbala de las manos y todo el castillo de cartas se cayó instantáneamente.
Buffalo no merecía quedarse con la victoria, pero fue mas un premio a lo que vienen haciendo en estos años; lamentablemente para Baltimore la temporada finalizó, quizás la mejor desde que Jackson es su mariscal de campo y realmente merecían el pase a las finales. Pero este tipo de encuentros se definen en esos pequeños errores y ahí estuvo la diferencia.
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