Ayer, jueves 20 de agosto, a las 20 hs (Argentina), el majestuoso Red Bull arena ubicado en los alrededores de New Jersey, recibió un nuevo derbi de la ciudad. La victoria fue para los locales, que con un tanto de Kyle Duncan (y con la complicidad del arquero rival, Johnson), lograron teñir la ciudad de rojo.
El «Derbi del Río Hudson», no defraudó y tuvo todos los condimentos característicos de un clásico. Especialmente una constante tensión en la mitad de la cancha en lo que refiere a la posesión del balón entre ambos equipos. Los dos elencos contaron con un mediocampo superpoblado, a pesar de tener distintas disposiciones tácticas, lo que llevó a tener una escasa cantidad de situaciones claras de gol, pero a la vez un partido más que interesante en la fricción que se generó en la mitad de cancha.
La primer etapa mostró unos primeros 30 minutos favorables a los «Boys in Blue», con una delantera más incisiva y profunda, pero con un Heber errante, que no tomó buenas decisiones a la hora de la definición final en el área rival. A la vez que el argentino Valentín Castellanos tampoco logró ser determinante en los últimos metros de cara a la portería defendida por Meara.
Mientras que poco a poco, los dirigidos tácticamente por Chris Armas, comenzaron a tomar las riendas del encuentro. Los locales avisaron mediante una jugada inmejorable, en la cuál supieron interceptar el balón en la salida de los «Blues», para redirigirlo hacia el potente Royer, que apenas ingresando al área remató bien esquinado, pero el disparo fue increíblemente por un implacable Johnson, que no sabía lo que le esperaba.
Lo que restó hasta el complemento, fue un dominio total de los «Bulls», que mostraron supremacía táctica y física, ante un elenco visitante confundido y frustrado.
El inicio del segundo tiempo fue la confirmación de lo anteriormente mencionado. Los locales arremetieron fuertemente contra el arco de un Johnson que se convertía cada vez más en figura. Pero su suerte se le acabaría pronto: a los 56 minutos, luego de un centro fallido, el balón calló en los pies del lateral derecho de los «Bulls»: Kyle Duncan.
El neoyorkino de 23 años, elevó un fuerte remate desde la derecha que el portero no supo controlar. El esférico se le escapó de las manos y emprendió su camino hacia el arco. Johnson, por más que intentó llegar, no pudo evitar la caída en el marcador. El VAR revisó la jugada y convalidó que la número cinco había ingresado. Los locales ponían cifras finales mediante un Duncan que se convirtió en uno de los goleadores del campeonato con 2 goles (Maxi Urruti, del Montreal Impact, tiene 3).

El tiempo restante del partido, no fue para nada relevante en cuando a un posible cambio en el tanteador. Los New York Red Bulls, optaron por «poner el colectivo» en la zona defensiva, impidiendo cualquier tipo de ataque por parte de un New York City FC inofensivo y sin ideas al llegar al área contraria. De ésta manera, el elenco «Rojo» intentó aprovechar cada contraataque de una forma inteligente y dinámica, algo que se volvió extremadamente peligroso para los dirigidos por Ronny Delia, especialmente con el ingreso de Alejandro «Kaku» Romero Gamarra (ex Huracán) a los 73 minutos de partido.
Fue final en New Jersey, 1-0 a favor de los «Bulls», que se quedaron con el clásico y estiraron la ventaja en el historial a cinco partidos. Además, quedaron a seis puntos del puntero en su zona (Columbus Crew), teniendo que enfrentar en la siguiente fecha a Philadephia Union. Por su parte, un desmotivado New York City FC (que estuvo dormido desde la mitad del primer tiempo), quedó anteúltimo en la tabla de posiciones con apenas tres puntos (por debajo, sin ningún punto, el Inter de Miami de David Beckham). En la siguiente fecha, el rival será Chicago Fire.