El 10 de agosto de 1936, Jeanette Campbell gana en Berlín, la medalla plateada en los 100 metros libres de natación, convirtiéndose en la primera latinoamericana en subir a un podio olímpico. Sin embargo, tamaño logro no sería su mayor hito, pues con tan solo 20 años, fue también la precursora del olimpismo femenino en la República Argentina, abriéndole en adelante, las puertas de los Juegos a otras atletas nacionales.
Nació en Bayona, Francia, hecho que se produce porque sus padres, estando de vacaciones en Escocia, son sorprendidos por la Primera Guerra Mundial y deben permanecer un par de años en el viejo continente. Aunque desde muy pequeña vivió en el país, recién en 1935, después de haber ganado en Río de Janeiro las pruebas de los 100, 400 y 4×100 metros, y adquiriendo de esa forma el derecho a participar en Berlín al siguiente año, es que adopta la ciudadanía argentina.
Acto seguido, con los logros cosechados en la piscina carioca, consiguió torcerle el brazo al machista comité olímpico de nuestro país y se convierte así, en la primera mujer en la historia del deporte nacional en llegar a los Juegos Olímpicos, hecho que se consuma al formar parte de la delegación criolla que partió de Buenos Aires a bordo del buque Cap Arcona el 9 de junio de 1936.
El 8 de agosto, la nadadora franco-argentina ganaría su serie en los 100 metros libres batiendo el récord sudamericano. Un día después, bajaría nuevamente su tiempo para festejar en su semifinal con un registro de 1:06:6 y estableciendo una nueva marca olímpica.
El lunes 10 de agosto, en la piscina del Reichsportfeld, en la capital de una Alemania que se encontraba bajo el régimen de Adolf Hitler, fue el turno de la final. Por momentos, lideró la carrera, sin embargo, en el último tramo de competencia, una de las favoritas, la holandesa Hendrika Mastenbroek subió el ritmo, tomó la punta y se llevó la medalla dorada, mientras que Campbell registrando 1m6s4/100 se quedó con la plateada, primera distinción de esa envergadura para una deportista latinoamericana en JJ.OO. y cuya marca permaneció como récord sudamericano absoluto durante 28 años.
En los Juegos que se disputaron durante la dictadura nazi en la cual, Hitler pretendía demostrar la superioridad de la raza aria y que también se los recuerda por la hazaña del atleta negro, Jesse Owens, la argentina Jeanette Campbell se trajo otro reconocimiento: fue elegida por la prensa acreditada como “Miss Olimpic Berlín 1936″. Según sus propias palabras, para ella esto significaba tanto, o más aún, que el premio deportivo conseguido días antes.
La Segunda Guerra Mundial interrumpió por 12 años la celebración de los Juegos Olímpicos y en ese período, también se truncaron los sueños de miles de atletas, aunque eso no le impidió a Campbell seguir compitiendo y cosechar a lo largo de su carrera deportiva, 12 títulos sudamericanos, 13 nacionales y establecer unas cuantas plusmarcas a nivel subcontinental y argentino.
Ya retirada, fue elegida abanderada de la delegación argentina en Tokio 1964, distinguida por el Congreso de la Nación con el premio “Delfo Cabrera” y hasta incluida en el Salón de la Fama de la Natación.
Su legado ha quedado grabado como un petroglifo en la historia del deporte argentino, pero para que su recuerdo se mantenga vivo y vigente en las actuales y futuras generaciones de deportistas, el natatorio del CeNARD lleva su nombre, así como también, desde mayo de este año, lo es una de las calles de la Villa Olímpica que albergará a los deportistas en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018.