El Canario dio la nota del fin de semana tras bajar al líder de la elite frances con un inolvidable 3 a 1 en el noroeste del país. Más allá del gran partido que tuvo el conjunto local, uno de los grandes responsables del triunfo fue el guardameta Alban Lafont que tapó casi todo lo que le tiraron los del PSG.
El fútbol dio una muestra más que con nombres no se forma un equipo. Paris Saint Germain volcó en cancha a un once envidiable por donde se lo mire y, Nantes, con orden e inteligencia, caminó a los vestuarios goleándolo por 3 a 0. Si hubiese sido en Parque de los Príncipes, los silbidos hubiesen rajado la Torre Eiffel al medio.
El dueño de casa abrió la cuenta a los 3 minutos porque Kylian Mbappé perdió una pelota en ofensiva. Andrei Girotto le pellizcó la redonda al delantero y organizó una contra. Por izquierda, Moses Simon descargó para Randal Kolo Muani que pisando el área grande castigó con un remate cruzado e inatajable para Keylor Navas.
El 2 a 0 para Nantes llegó al cuarto de hora con un zurdazo magistral de Quentin Merlin. Y el tercero arribó en la última del capítulo inicial por un penal que le cobraron al neerlándes Georginio Wijnaldum. Ludovic Blas cambió la pena máxima por gol y desató la fiesta en las tribunas amarillas.
El resto del capítulo inicial fue un partidazo con ocasiones en cada costado. Lafont le tapó un remate al italiano Marco Verratti cuando todo iba 0 a 0. Después le ahogó el empate a Lionel Messi y, más tarde, le arruinó el descuento a Neymar.
En el área opuesta, Nantes también hizo de las suyas y hasta mereció irse con algún gol más a los camarines. Navas le contuvo contra el césped un venenoso zapatazo a Andrei Girotto. Después el arquero de Costa Rica tapó de manera providenvial un remate de Simon. Así también, PSG se salvó de otro cachetazo porque Blas, antes de anotar el suyo, estuvo cerca de meter una delicia que se fue cerca del palo izquierdo.
Los de la capital de Francia descontaron en el inicio de la complementaria. Messi tocó para Neymar que enganchó dentro del área y colocó el esférico contra el caño del portero local. Allí el encuentro se rompió por completo porque los de Mauricio Pochettino dejaron espacios para que el dueño de casa liquide de contra mientras que en el sector contrario, Lafont siguió erigiéndose como una de las figuras en un triunfo inolvidable. Y, de yapa, el brasilero falló un penal.
Nantes con serias intenciones de alcanzar los puestos de competencias internacionales se dio el gran gusto del fin de semana por Ligue 1. Los dirigidos por Antoine Kombouaré vapulearon por 3 a 1 a un Paris Saint Germain que seguramente será campeón en el torneo local pero quedará en la historia como el mejor equipo del mundo en disgustar a propios y extraños.
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