El ascenso es maravilloso por muchos aspectos y nos regala historias cualquier día de la semana. En un martes de fútbol, Claypole le empató a Muñiz con un gol de Leandro Dreer en la agonía del partido después de haber llegado tarde al estadio Municipal de Pilar por una demora en la General Paz. A pesar de los ocho puntos de distancia entre ambos en los promedios, el Tambero -el más complicado- mantiene la esperanza de alcanzar al Rayo Rojo o a Centro Español para evitar la desafiliación.
Veinte minutos después de la hora señalada por AFA comenzó un duelo con errores por doquier y fricciones, típico de la Primera D. Los primeros cuarenta y cinco minutos fue pobre de emociones, cada equipo tuvo una situación: Molina Guerra intentó por el local y Bartet armó un remate que tapó Balbuena para la visita. Poco y nada en la primera etapa.
De arranque, los dirigidos por Gómez-Laguilhon golpearon rápidamente en el complemento con Gonzalo Pulido y un cabezazo que se le escapó de las manos a Bonet. El arma de los hombres de Héctor Baillie fueron los bochazos al área para buscar el empate de cualquier forma aunque sin resultado durante gran parte del segundo tiempo. Los espacios arriba para el equipo Rojo no se aprovecharon y dejaron con vida a su rival que sorprendió en el cuarto minuto de descuento. En uno de los pelotazos al área, Leandro Dreer peinó una bola que pasó por encima de Balbuena para empatar de manera agónica.
La igualdad no es mala para Muñiz porque sigue con la ventaja de ocho puntos sobre el Tambero pero perdió la chance de quedar cerca del Reducido de la categoría. Claypole empató sobre el tiempo de adición pero está en zona delicada de desafiliación. Aún así sostiene la esperanza de alcanzar a Centro Español y hasta al propio Rayo Rojo. De no «Dreer».