Ricardo Grieger (28) cumplió el objetivo que se planteó desde su llegada a Atlas a mediados del 2018. El arquero se dio el lujo de entrar en la historia de la institución y ser una pieza fundamental de los Guerreros en el Ascenso a Primera C que quedará en la retina de todos sus hinchas. El pitazo del árbitro Daniel Zamora desató la locura de este guardameta que vivió un desaforado festejo trepado al alambrado y festejando junto a sus compañeros y la delegación en Isidro Casanova.
Vermouth Deportivo: ¿Hace cuánto esperabas este momento en Atlas?
Ricardo Grieger: Desde que llegué mi deseo era quedar en la historia de este club y lo conseguimos.
VD: ¿Qué se siente haber entrado en la historia del club después de varios años de buscar este ascenso?
RG: Al principio muchísima felicidad, alegría, satisfacción por haber conseguido algo histórico para el club y después tranquilidad por saber que se había cumplido el objetivo que nos habíamos propuesto al comienzo del torneo.
VD: ¿Cómo describirías a este grupo que logró algo único en la historia de Atlas? ¿Cuánto tiene que ver Néstor Retamar en este capítulo inolvidable del club?
RG: Es un grupo que tiene mucha humildad, mucho corazón y muchísimo hambre por conseguir cosas. Néstor es el actor principal de este capítulo, es una de las personas en el club que más se lo merece, hace mucho venía buscando esto y lo pudo conseguir trabajando.
VD: ¿Cuánto desahogo hubo en esa trepada al alambrado y esos cánticos con los allegados en Casanova?
RG: Muchísimo, todo lo que teníamos adentro lo largamos cantando -se ríe-, pudimos compartirlo con esa poca gente que pudo ingresar al estadio.
VD: ¿Cómo fueron los festejos posteriores al partido en Almirante Brown?
RG: Fueron tranquilos. Fuimos al estadio de Atlas en donde había gente que nos estaba esperando. Fue muy lindo. De ahí, salimos hacia la pizzería de Retamar a comer algo con los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.
DENTRO DE LA CANCHA, ARQUERO. AFUERA, ÁRBITRO
Como muchos futbolistas del Ascenso, «Riky» -como lo llaman los conocidos- no sólo se dedica a evitar los goles en la verde gramilla. El guardameta también se desempeña como árbitro de fútbol. «Es muy sacrificado ese trabajo. Yo, normalmente, entreno durante la mañana, empiezo a dirigir a la tardecita y algunas veces lo hago hasta muy tarde. Durante la pandemia se complicó muchísimo porque obviamente no se jugaba ningún torneo de los que dirigía. Fue muy duro», describe el arquero que cuenta cómo se lleva con sus pares «hombres de negro» en sus tardes de guantes: «Gracias a dios tengo una excelente relación con todos los árbitros, ellos me regalan siempre ropa, tarjetas y silbato para que yo trabaje, les estoy muy agradecido porque me dan una mano muy grande».