La Selección de Brasil se metió en la final del torneo de fútbol Masculino de los Juegos Olímpicos Tokio 2020, tras vencer en los penales por 4 a 1 (0-0 en los 120 minutos) a su par de México. De esta manera, elenco sudamericano jugará su tercer partido cumbre de manera consecutiva y buscará su segundo oro seguido.
El estadio Ibaraki de Kashima, abrió el telón de las semifinales olímpicas con un duelo con historia. Bajo el sol de la tarde japonesa, comenzó a rodar el balón donde Brasil rápidamente impuso condiciones y antes del minuto tuvo su primera chance clara. Richarlison no llegó a conectar por muy poco un centro rasante de Guilherme Arana.
Ambos conjuntos le dieron un ritmo vertiginoso al inicio, proponiendo una propuesta que auguraba un buen partido de fútbol. El mediocampo era zona de tránsito rápido y por ende los dos equipos llegaban con facilidad hasta ¾ del campo rival. Después claro está, llegaba el momento de la definición o el pase final. Ahí ya no sobraban los espacios y la creatividad no estaba a la orden del día.
El reloj marcaba 13 minutos, cuando la verdeamarela realizó una gran jugada colectiva que tuvo a Arana cono desenlace que definió al primer palo con destino de red, pero Guillermo Ochoa le impidió el festejo. El portero mexicano entraba en escena y sería clave durante todo el match. Ya transcurriendo los primeros 15´, el conjunto sudamericano se adueñó de la posesión del balón y empezó a llegar con frecuencia al arco defendido por el “Memo”.
Antony fue el siguiente que lo probó con un disparo rasante desde la línea del área grande y otra vez Ochoa respondió a la perfección. Posteriormente fue el turno de Dani Alves con un exquisito tiro libre y tampoco pudo batir al arquero azteca, que ya era la figura del cotejo con tres paradas claves.
Cuando se jugaban 27´ llegó la polémica en Saitama (por suerte hubo cambio de fallo). Douglas Luiz se dejó caer dentro del área por un supuesto roce de Joaquín Esquivel y el árbitro búlgaro Georgi Kabakov compró y cobró penal. En medio de los reclamos, el VAR llamó el hombre de negro (aunque no se use más ese color) para que revise la jugada. Tras chequeo, quedó anulada de manera correcta la pena máxima a favor de Brasil.
México con su plan de resguarde en campo propio, llevaba el encuentro a su terreno. Obviamente que pasó sofocones, pero no sufría en demasía. Su primera llegada de riesgo ocurrió a los 42´ cuando Uriel Antuna asistió a Luis Romo que definió, pero no pudo batir a Santos que le ganó el mano a mano. El guardameta carioca sería protagonista un ratito después al impedirle la anotación al propio Antuna.
Ya en el complemento, el “tri” salió mejor y lo tuvo con Henry Martin con un buen remate que contuvo Santos. Los arqueros se lucían y les bajaban la persiana a sus arcos. El desgaste del primero tiempo se sintió y el ST, ya no tuvo ese ritmo e intensidad que el arranque.
Brasil llegó con Antony que realizó una gran maniobra individual pero su intento al primer palo chocó con Ochoa. Con el paso del reloj, ambas Selecciones perdieron claridad a la hora de la creación. De esta manera, las fricciones comenzaron a ganar terreno y la temperatura en el verde césped iba en aumento. Con entradas al límite, los forcejeos se hicieron presente donde el árbitro debió clamar las aguas en más de una ocasión.
Los dirigidos André Jardine siempre fueron los que propusieron algo más que su adversario. La pelota casi le perteneció en exclusividad por momentos, pero al no aprovechar sus oportunidades lo fue frustrando. Ya en la parte final, tuvo su oportunidad de oro. Centro desde la derecha de Dani Alves que cabeceó Richarlison. Ochoa ya estaba vencido… el balón iba con destino de gol … pero el palo fue quien impidió esta vez el festejo de los vigentes campeones.
No hubo tiempo para más y el 0-0 fue una realidad. Entró en escena el alargue que como suele habitualmente no aportó mucho al espectáculo. Los dos se cuidaron en no cometer errores que podían costarle caro. Claro está que eran los Aztecas quienes se veían más conformes y cómodos en como se estaba desarrollando la semifinal. Se fueron los 30´adiciones y como el cero a cero no se modificó, aparecieron los penales.
En la definición desde los 12 pasos, el Scratch fue infalible anotando sus 4 disparos. En el tri fallaron Eduardo Aguirre (se lo tapó Santos) y Johan Vasquez (palo). De esta manera, la Selección de Brasil ganó 4 – 1 en los penales y se metió en la final del torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos por tercera vez de manera consecutiva. El elenco sudamericano, enfrentará a España el próximo sábado a las 08:30hs (horario de Argentina) para repetir la conquista de Río de Janeiro 2016.