Historias de hinchas locos existen a montones pero en una visita al Tomás Adolfo Ducó para un duelo entre Huracán y Boca Juniors apareció un infiltrado especial. Leandro, de Caballito, se sentó cerca de los pupitres de prensa del Palacio y rápidamente se notó que no era del local por sus análisis minuciosos acerca de los jugadores del Xeneize.
“Manteca”, como le dice su entorno más cercano, quería ver a sus queridos colores en condición de visitante aunque esa oportunidad no fue la única de los últimos años. El protagonista se hizo socio de Huracán por varios meses para poder estar presente junto a su amado club. “De Huracán fui socio tres meses. Fue sólo en esa ocasión porque en Parque Patricios no admiten gente no socia. Igual fue algo desesperado porque Boca podía salir campeón en ese partido y como justo al torneo siguiente jugaba de entrada pagué la cuota dos meses más”, cuenta el fanático de azul y oro.
Su historia con la institución de la Ribera comenzó a los 5 años (en 1991) con su primer partido en cancha acompañado por su padre. Fueron pasando los años con más concurrencias y, a partir del 2008, ir a todos los encuentros se convirtió en una obligación. “Hay muchas formas de entrar a las demás canchas. A veces amigos de otros clubes me dan su carnet como por ejemplo en Argentinos Juniors y Vélez, a veces se compran por reventa”, explica el chico de Capital Federal y agrega algunas historias graciosas: “Me acuerdo que, en cancha de San Lorenzo, me tenía que abrazar con mi hermano, que es hincha del cuervo, festejando los goles de ellos y puteándolo (sic) al mismo tiempo o, en Paraná, que tenía que quedarme callado para que no me delatara la tonada”.
Los partidos con River en el estadio Monumental nunca fueron un impedimento para este alocado y “enfermo” de Boca. “En el Gallinero me infiltré siete veces. La primera reventa de Mercado Libre en 2013 era fácil porque las entradas no tenían nombre pero en 2014, con Donofrio, los tickets empezaron a ser nominados. Pero eso no importaba porque a la entrada original le agregaba una trucha con mi nombre para pasar los controles. El día del 4 a 2 en 2016 saqué una platea VIP en doce cuotas con mi nombre, no quedó otra porque era la única que vendían a no socios”, recuerda.
Leandro sabe que su pasión está descontrolada aunque no se arrepiente de la locura por la camiseta. “Este semestre voy a intentar parar un poco por temas económicos y logísticos. Llegué a gastar casi 100 mil pesos con las dos veces de Brasil, Paraguay y Madrid. Pararé solamente en las canchas difíciles de ir del interior pero si hay visitantes no tengas dudas que estaré. Fue como una especie de semestre de transición, así ahorro para la Copa después de mitad de año”, declara el chico de Caballito.
El partido ante Vélez Sarsfield en Liniers por la Copa de la Superliga fue otra de las aventuras de este hincha. «Saqué una platea de invitado. No hacía falta ser socio. Se notaban que estaban a la caza de gente de Boca. Es más, fajaron a uno cerca mío e incluso no se si le pegaron a uno de Vélez por error, supuestamente, porque no gritaba nada», cuenta y agrega: «Al llegar me agarró alguien de atrás y me cagué todo. Al final era un ex compañero de trabajo que es socio pero hincha de Boca».