Ser jugador de fútbol no es tan fácil como parece. Se relegan muchas cosas para llegar a serlo, e incluso hay muchos que una vez que llegan, deben dejar todo de chicos porque no hayan su lugar, otros por alguna enfermedad, o por alguna lesión de la que no pueden recuperarse. Este último fue el caso de Javier Arias, una de las tantas promesas que nos brinda el fútbol argentino, pero que a temprana edad sufrió la rotura de ligamentos cruzados de una de sus rodillas, justo en la semana previa a concentrar por primera vez. Sin embargo volvió a jugar y realizó una carrera en Lanús, Atlanta, Los Andes y en Paraguay. En 2015 llegó a Camioneros, pero volvió a padecer la misma lesión pero, después de la operación, no quedó bien y tuvo que dejar de jugar a sus 28 años.
¿Qué tan difícil fue saber que estabas a punto de debutar, y sufrir esa lesión tan grave?
La verdad que fue muy duro, y más porque era muy chico. Tenía 17 años y me costaron ocho meses para volver, aunque creo que fue todo psicológico. Se rumoreaba que el Atlético de Madrid me quería, y también algunos equipos de Italia estaban interesados antes de la lesión, y ahora que soy más grande, me pongo a pensar en eso y me pongo mal, pero las cosas de la vida se dieron así, y hay que seguir adelante.
¿Qué tan importante fue tu familia y amigos en esa primera lesión para que vuelvas a insistir en jugar? ¿Y lo mismo Luís Zubeldía para que siguieras adelante, ya que él también pasó por una situación similar, y que por una lesión tuvo que dejar de jugar jóven?
La familia es fundamental e incondicional tanto en las buenas como en las malas, pero gracias a Dios lo pude superar, y con esfuerzo salir adelante. Luís se ha portado siempre de manera excelente. Él fue el técnico que hizo que yo me quedara en Lanús, y al subir a primera división me ha enseñado muchas cosas, y no solo en lo futbolístico. Es una gran persona y lo valoro mucho.
Investigando por tus redes sociales, pudimos ver que tenés una foto con Maradona. ¿Pudiste hablar algo con él?
Tuve la suerte de jugar un partido amistoso en Lanús contra Talleres de Remedios de Escalada, que era a beneficio, y él también jugaba. La verdad que fue una experiencia hermosa haber jugado con el más grande de todos. Crucé pocas palabras, pero compartimos el vestuario, algunas bromas. Esa foto, mi familia la tiene en todos lados, je.
Ya hace dos años que llegaste a Camioneros ¿Cómo fue tu paso por el club?
Crece a pasos enormes en lo estructural, y en lo deportivo aspira a grandes cosas. Hablé con algunos de los chicos antes del partido con Independiente, y estaban muy motivados. Quedó a la vista lo bien parado que dejaron al club. Yo, estuve un año y medio hasta que en febrero me comunicaron que no iban a seguir contando con mis servicios. Los primeros seis meses los jugué completos, y después tuve la mala fortuna de volverme a romper los cruzados, y tras la operación no quedé bien, y tuve que dejar de jugar. Me costó mucho tomar la decisión, pero tengo una nena de siete meses que me da fuerza para seguir adelante.