Marruecos, en búsqueda de la épica ante sus colonizadores

Foto: Eric Verhoeven/Soccrates

Ocurrió con España en octavos de final, después con Portugal en cuartos y ahora el país africano tendrá la oportunidad de reivindicarse ante Francia en una semifinal que sobrepasa lo deportivo.

Los partidos de eliminación directa para Marruecos en esta Copa del Mundo han sido una cronología de su historia y un recuerdo constante del pasado. España fue el primero en caer en octavos de final y por penales, pero fueron los propios europeos quienes se impusieron primeros, como colonos, a medidos del siglo XIX, llegando a mantener cierto dominio en territorio marroquí hasta el día de hoy.

Incluso, la crisis diplomática y migratoria entre Marruecos y España más reciente se registró en 2021. Los enclaves coloniales españoles en Ceuta y Melilla, ambos dentro del perímetro marroquí, son unas de las postales más comunes de la inmigración africana hacia Europa. Si bien el presente es menos tenso que el de hace unos siglos, la historia de las dos naciones está manchada con sucesivas guerras independentistas contra el colonialismo franco-hispano.

El siguiente de la lista, por los cuartos, fue Portugal, al que le ganó en los 90 minutos con un tanto de Youssef En-Nesyri. Pese a que el colonialismo hispano-francés en Marruecos tuvo una preponderancia mayor en los relatos históricos que dejó al margen los vínculos coloniales y culturales entre lusos y marroquíes, la relación entre ambas naciones también se mantuvo intensa durante varios siglos.

Los contactos iniciales se dieron durante el siglo VIII, cuando las fuerzas musulmanas invadieron la mayor parte del territorio de la Península ibérica. Sin embargo, después de la Reconquista, Portugal no solo repelió aquella invasión sino que además se expandió por todo África, comenzando por ocupar el actual territorio de Marruecos al establecerse en ciudades y estaqueando asentamientos fortificados a lo largo de la costa marroquí.

Para colmo, los imperios colonizadores de Portugal y España se repartieron la costa norteafricana en 1496 y, más adelante, llevaron a cabo una unión dinástica de sus coronas, lo que alentó a los españoles a invadir Larache, una ciudad portuaria localizada en el noroeste de Marruecos. Recién los africanos lograron recuperar su territorio tras más de dos siglos de luchas, aunque finalmente solo fueron capaces de sostener unas pocas bases: Ceuta hasta 1668, Tánger hasta 1661 y Mazagan hasta 1769.

En medio, batallas épicas y hasta la muerte de reyes en campos de batalla como la de Sebastián de Portugal frente a un ejército combinado de unidades marroquíes y otomanas. Tánger fue cedida a Inglaterra en 1661 en pago por el apoyo inglés durante la Guerra de la Restauración Portuguesa y Ceuta fue cedida a España en 1668 bajo el Tratado de Lisboa.

Cinco años más tarde, en 1774, los gobiernos de Marruecos y Portugal firmaron un Acuerdo de Paz y Amistad, uno de los tratados bilaterales más antiguos entre dos naciones y con los habituales y dramáticos flujos migratorios.

Ya en semifinales espera Francia, posiblemente el “pez gordo” dentro de esta trayectoria mundialista y el colonizador que más territorio ocupó: desde Fez y Rabat hacia al sur, llegando hasta Mogador, y hacia el este, llegando hasta la cordillera del Atlas. Los galos se instauraron, bajo el Tratado de Fez, en la primera mitad del siglo XX, estableciendo su bandera durante 44 años.

Para 1904, y ya con Francia y España como aliados, se acordó en secreto un primer reparto del territorio del sultanato, que recién prosperó unos años después. De por medio, la Primera Crisis Marroquí en marzo de 1905 que estuvo a punto de desencadenar una guerra entre Francia y Reino Unido contra el Imperio alemán, luego de que el Káiser Guillermo II se mostrase a favor de la independencia del país africano.

La segunda crisis no tardó en llegar y, en 1911, Francia decidió lanzar toda la bota militar sobre Marruecos. La sangre no cesaba y dejaba en evidencia al territorio africano como botín deseable para Europa por la costa atlántica, un punto estratégico de varios países en la Conferencia de Algeciras. Miles de colonos franceses se establecieron en Marruecos y se apoderaron de hectáreas de terreno agrícola, además de radicalizarse para generar grupos de presión que continuamente exhortaban a Francia a aumentar el control sobre suelo marroquí.

España y Francia seguían pisando cabezas, y no fueron hasta los años 30 y 40 que empezaron a aparecer diversos movimientos políticos y culturales para ejercer presión sobre el dominio europeo. La derrota francesa en la Segunda Guerra Mundial propició la actividad de estos movimientos y, para noviembre de 1942, el quiebre parecía más que inminente.

Pero no ocurrió y en 1953 los grupos independentistas provocaron a las autoridades francesas, quienes volvieron a tomar decisiones colonialistas de ataques y presiones por última vez. Recién en 1955 llegó la tan ansiada independencia de Marruecos sobre Francia, la cual se formalizó el 2 de marzo de 1956. Unas semanas más tarde sucedió lo mismo con la ocupación española, aunque algunos fueron capaces de mantener su dominio en ciertos territorios hasta la actualidad.

Con Walid Regragui al frente del batallón, Marruecos buscará este miércoles ante el vigente campeón del mundo dar el batacazo en el Al Bayt Stadium y convertirse en la primera selección africana en alcanzar una final mundialista, en la cual ya espera Argentina. Qatar puso a prueba a los Leones del Atlas y ahora solo les queda un colonizador por vencer.