Marcelo Bielsa, presentado oficialmente: «Uruguay no tuvo que convencerme, casi diría que todo lo contrario»

Marcelo Bielsa fue presentado como entrenador de la Selección de Uruguay y dialogó con los periodistas acreditados en el evento. Fueron las primeras palabras del argentino que dejó enamorado a los uruguayos con su filosofía de juego y sus declaraciones sobre lo que quiere de la Celeste a futuro.

EL MOMENTO DEL SÍ. «No tuvieron que convencerme, casi diría que todo lo contrario. Mi deseo de pertenecer a este proyecto tiene dos extremos muy convincentes. Uno son los jugadores que posee Uruguay. Me gusta el grupo de jugadores que han representado a la selección en los últimos años. El otro es el destinatario del trabajo de una selección, que es el ciudadano a pie del país del que se trate».

¿A QUÉ JUGARÁ SU EQUIPO? «Hay un concepto universal de lo que significa jugar bien. El que juega bien, no importa la nacionalidad. Dentro de los que juegan bien para un país, hay matices, hay jugadores en los que predomina la creación, en otros la contundencia, la recuperación. En ese sentido, de acuerdo a las posiciones, Uruguay ofrece, desde mi óptica, versiones satisfactorias en todos los niveles».

NO HABLÓ CON LOS REFERENTES. «No he hablado con los referentes aún (Suárez, Cavani, Muslera). Creo que corresponde establecer un diálogo, escucharse y luego la inevitable tarea de decidir si es que es necesario hacerlo, en un sentido o en el otro. No tengo una decisión previa establecida».

SU PLAN EN EL PLANTEL. «En estos meses, he tentativamente generado algunas… tres jugadores por posición o cuatro, si lo amerita. Y dentro de ese grupo de 33 ó 40 jugadores, siempre en esta primera experiencia, elegiré a aquellos que menos conozca. Para terminar de conocer a un jugador es necesaria la cercanía de un entrenamiento. Utilizaré estos nueve días de junio para familiarizarme con los que menos conozco, menos he visto».

¿PARA QUÉ ESTÁ URUGUAY? «Una cosa es la ilusión y otra la toma de conciencia. Hay países que, si toman conciencia de su poderío, de su potencial, tienen menos posibilidades de construir a través de la ilusión. Hay otros países que la toma de conciencia los autoriza a pensar en lo máximo y no es una ilusión, sino una realidad. Y hay países que combinan las dos cosas, que tienen recursos y antecedentes potenciados por la fantasía, la ilusión. Uruguay es este último grupo: puede fantasear y tiene con qué alimentar esa fantasía».

EL ESTILO DE JUEGO. «Imponer un estilo o una forma de jugar es la combinación de las intenciones del entrenador, las posibilidades de los jugadores de poder concretar la propuesta del DT y un tiempo necesario de desarrollo para que cristalice la conjugación de esos elementos. Eso es muy difícil de medir. Si hay algo que no pueden hacer los entrenadores es actuar diferenciándose de lo que piensan y sienten, porque tienen la necesidad de convencer. Yo voy a actuar de acuerdo a lo que pienso y siento. ¿Cuál es el procedimiento para lograrlo? Eso presenta dificultades. El día que Uruguay juegue con Chile, el equipo se va a reunir el martes y va a jugar el jueves. Si le dijera que la obtención del estilo se obtiene en dos días, estaría en condiciones de decir que lo estoy engañando. Pero el cargo no autoriza a la excusa, sino a la búsqueda de los objetivos tanto en el diseño del estilo como en los resultados. Hay preguntas con las que uno está obligado a mentir en alguno de los dos sentidos. Si le digo que voy a traicionar mi forma de pensar, le miento. Si le digo que voy a imponer mi forma de pensar inmediatamente, es muy difícil que no me descubra que también le estoy mintiendo. Y no hay que olvidarse de una cosa: los grandes jugadores no necesitan de demasiado tiempo para asimilar un estilo determinado, y los grandes de verdad lo consiguen casi instantáneamente. En tanto y en cuanto el estilo los represente. Si no lo hace, se multiplica la dificultad. Pero por la forma en que yo pienso el fútbol, la encuentro muy asimilable a los jugadores con los que imagino la construcción del equipo. Me permito creer que la tarea no va a ser tan dificultosa como la relato».

SU TRABAJO MIENTRAS NO TRABAJABA. «Hace muchos años que no dirijo selecciones. El fútbol, los futbolistas y los recursos han cambiado. Dentro de mis limitaciones, yo siempre trato de incorporar lo nuevo, ideas nuevas. Estuve más de un año sin trabajar y mucho tiempo lo usé para entender mejor algunas novedades que el fútbol ofrece. No rechazo nada de lo actual por no dominarlo, sino que las considero no superadoras».

UNA ANÉCDOTA DE CÓMO VIVEN LOS URUGUAYOS. “Un día vine a pasar un fin de semana a Montevideo con mi esposa. Después nos fuimos quedando y fueron dos meses. Después le dije de ir a Carrasco por un día. Volvimos en transporte público. Fueron 45 minutos de viaje. En ese momento vi un montón de episodios que pusieron en evidencia la felicidad con la que viven los uruguayos”.

Photo by Pablo PORCIUNCULA / AFP) (Photo by PABLO PORCIUNCULA/AFP via Getty Images)
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Nació un día después del gol del Diego a los ingleses pero llegó justo para el postre contra Alemania Federal. El fútbol es su vida. Escribe de la misma manera que juega: excelente. Por eso es crack. Los Piojos y Atlético Madrid son su debilidad. En 2005 fundó esta locura llamada Vermouth Deportivo.