Chelsea debutó en el Mundial de Clubes con una trabajada victoria sobre el Al-Hilal saudí, que plantó bandera e hizo figura al arquero Kepa Arrizabalaga. Romelu Lukaku aprovechó un claro error rival para marcar la única diferencia, suficiente para disputar la final ante Palmeiras.
El último Campeón de la Champions League dejó algunas dudas en cuanto a su rendimiento, sobre todo por lo ocurrido tras conseguir la conquista que moldeó la diferencia.
Superando la media hora un centro de Havertz encontró la mala respuesta del defensor Al-Shahrani, quien dejó la pelota viva para que Romelu Lukaku defina en plena área chica.
El gol empeoró a Chelsea, que perdió fuego, empuje, y no logró imponerse desde su jerarquía. Lejos de eso Al-Hilal, con dificultades para adueñarse del juego, tuvo dos opciones clarísimas para empatarlo, un mano a mano de Moussa Marega y el tremendo tiro largo de Mohammed Kanno, ambas salvadas con enormes reacciones del arquero Kepa.
Chelsea retomó la manija en el tramo final del juego, donde incluso pudo estirar diferencia. En líneas generales termina rescatando el resultado, suficiente para clasificar a la final y buscar su primer título intercontinental ante Palmeiras.
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