Pudo haber alguna ayuda celestial justo en un partido donde se enfrentaban los de la Basílica contra los de Rosario. Sin embargo, una hora de pura desidia ofensiva desembocó en un 0 a 0 entre el Lujanero y el Charrúa en el Campo Municipal de Deportes. Los de Abel Oroná y los conducidos por Tomás Pochettino se despertaron sobre el epílogo del partido cuando mostraron buenas intenciones sin poder mover las chapas en el oeste.
Luján no pudo repetir aquella victoria frente a Victoriano Arenas y ante su gente tal como lo hizo la última vez que se presentó como local. La parda, en cambio, sí le sirvió para estirar su invicto a tres encuentros y soñar con una remontada épica para buscar, en la segunda mitad del año, un lugar en el Reducido. Central Córdoba, que por momentos fue más ordenado, tampoco pudo llevarse la victoria para el Gabino Sosa y quedó fuera de la zona del octogonal.
Poco pasaba en la etapa inicial. La visita proponía con desbordes de Gerardo Pérez, un remate desde afuera de Lucas Yamil Bracco y un cabezazo desviado. El dueño de casa era, apenas, algún esbozo de Jonatan Duche o la desfachatez de Tiago Portesi. De hecho la primera situación clara fue para el ex Platense y Acassuso, Federico Carneiro, quien se la llevó con el pecho pero quedó sin ángulo para hacer simple la respuesta a Matías Giroldi. Justamente un ex Quemero, Gustavo Ruhl, luego tuvo que revolcarse por el suelo para quedarse con un zapatazo de Pablo Stupiski en una buena acción de los santafesinos.
A cuentagotas hubo fútbol en el Campo Municipal de Deportes durante la etapa inicial. El cuarto de hora inicial de la complementaria fue soporífero también. No obstante, en lo que restó del juego, tanto Luján como Central Córdoba quemaron sus naves y apostaron por la victoria sin importar las vías, el orden táctico o lo que fuese. Y ahí empezaron a observarse llegadas para destacar.
Iban 14 de la segunda mitad cuando Giroldi se despegó del suelo y manoteó un gran remate de Portesi para desviarlo al tiro de esquina. El Lujanero parecía estar cerca de abrir la cuenta porque raudamente contó con una nueva ocasión a través de un disparo cruzado de Alan Seguel que salió pidiendo permiso por el poste derecho de la retaguardia visitante. Pero el Charrúa se recuperó, intercambió golpe por golpe, y generó las más claras. Inexplicablemente se lo perdió abajo del arco Luca Giovagnoli y, a los treinta, el travesaño se lo negó a Nicolás Straccia.
Los hombres de Pochettino no mermaron su andar. Lo tuvo Juan Manuel Casini de cabeza pero se encontró con un formidable Ruhl que volvió a lucirse tras una mediavuelta de Stupiski y, en tiempo de descuento, al detenerle un remate venenoso de Mario Senra que buscaba la base del poste izquierdo de la cueva perteneciente al otrora arquero de Acasssuso.
El 0 a 0 acompañó a Luján y a Central Córdoba como un castigo divino por lo poco que ofrendaron en la zona de la Basílica durante una hora de parsimonia y poco fútbol. Se despertaron tarde y, tal vez, en ese período merecieron algo más. Pero ya no había tiempo y así dejaron escapar la oportunidad de conseguir una victoria de esas que a sendas escuadras le vienen escaseando en la presente temporada.