En el impactante Velódromo de Marsella se midieron los Dragones Rojos y los Pumas en el partido inaugural de los cuartos de final del Mundial de Rugby donde Argentina ganó por 29-17 en una contienda dura y muy disputada donde los de Cheika se metieron entre los 4 mejores del mundo. Boffelli, Kremer y todo el maul como line nacional firmaron una gran tarea. Como aquella inolvidable cita, otra vez el rugby argentino demuestre su enorme grandeza.
El encuentro comenzó con la devolución del equipo galés donde de movida se notó cierta búsqueda galesa pero los de Mike Cheika cortaron arriba de un kick y la primera transición ofensiva de los Pumas hicieron una tenencia larga con la carrera que derivó en infracción pero Emiliano Boffelli no pudo acertar a los palos. Algo que el conjunto nacional padeció en el choque ante Inglaterra. El ala Louis Rees-Zammit, con dos kicks hacia adelante, mostró los dientes de los europeos al principio donde Argentina no se mostró timorata. Pero tanto vértigo resultó que en los diez minutos iniciales ya tenían una fuerte carga emocional para los dos pero Argentina comenzó a perder pelotas y no tener contactos que valieron scrum donde Gales tenía ventaja con el kilaje. De ese yerro vino el primer try con la combinación del medio Gareth Davies para un Dan Biggar imparable en su carrera que ingresó a tierra prometida entre los palos y sin problemas redondeó los siete puntos con su patada. Algo llamativo fue la lesión del juez Jaco Peyper que se vio impedido de continuar (Karl Dickson lo reemplazó). Los de Gatland encontraron otro penal mediante Biggar que fue pura dinamita en los 20 primeros para el 10-0 inicial. Floja respuesta de la defensa argentina donde el medio no podía contener. Los Pumas seguían sumando knock on (tercero en mitad de tiempo). Ni Kremer, vital ante Japón, o Facundo Isa podían hacer pie. Mateo Carreras tuvo una importante recuperación en la repesca en una acción de try seguro para los de Gatland. Biggar demostró ser humano con ese penal que falló. Nada para rescatar en el boceto argentino que planeó Cheika que se derrumbaba entre errores y penales. Escasa acción ofensiva de una Argentina que solo tuvo aquel espasmo devenido en penal fallido. Un line argentino a los 36 minutos generó al menos un penal aunque la buena respuesta de Gales en el maul evitó acción de try. Boffelli convirtio los primeros tres puntos a falta de un minuto. Se desató una gresca final entre los jugadores en una acción donde Argentina merodeó a puro corazón la zona de anotación y el árbitro volvió al penal tras algunos knock on. El TMO se tomó su tiempo para decidir el castigo que resultó muy leve para el ala Josh Adams. Boffelli marcó la pena máxima y el score al mediotiempo fue 10-7 para los de Warren Gatland.
La pelota fue Argentina al comienzo en búsqueda para estar junto y no ceder espacio. Kremer fue importante en la acción que terminó en penal que Boffelli y ya los packs nacionales comenzaron a funcionar de manera importante. A tiro quedó de un Gales que ya no tenía la confianza del principio pero que no dejaba de mostrarse peligroso. Emiliano Boffelli sacó una bomba tremenda a una larga distancia para que Argentina se ponga arriba en el marcador y siga sumando confianza con el público de los Pumas haciendo su parte. Cheika metió a Matías Alemanno, Rodrigo Bruni y Eduardo Bello para reforzar la defensa y Lautaro Bazán Velez por un Tomás Cubelli de gran conducción. Tras doble tackle apareció Tomos Williams en un momento inoportuno de amplio dominio. Lejos fue un penal y de esa maniobra llegó el try para el 17-12 a favor de los galeses. El TMO llamó a Dickson y Guido Petti que parecía cometer una falta fuerte sobre Tomkins, evitó una sanción mayor. Empujó el maul argentino en busca de ese primer try del partido que lo pondría arriba en un momento clave y estuvo muy cerca pero siempre apareció un gales para evitarlo en el in-goal. Entró Agustín Creevy por Montoya. Joel Sclavi apoyó el try en una jugada donde hizo todo el equipo el sacrificio. Boffelli acertó para otra vez poner arriba a Argentina. Matías Moroni se tiró como un arquero sobre el ataque de Rees-Zammit cuando se metía para el try. Epico cierre. Nicolás Sánchez robó y se llevó los flashes para que el vuelo sea eterno y Argentina vaya para París.